Preguntas frecuentes
Sección 1: ¿Qué es el BDS?
¿Qué es el movimiento de boicot, desinversión y sanciones (BDS)?

Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) es un movimiento global de liderazgo palestino, por libertad, justicia e igualdad. El BDS afirma un principio muy simple: las y los palestinos tienen los mismos derechos que el resto de la humanidad.

El BDS inspira y se inspira. Se inspira en décadas de resistencia popular palestina, en la lucha sudafricana contra el apartheid, en el movimiento por los derechos civiles en EE.UU. -entre otros. E inspira al pueblo palestino y a quienes lo apoyan en todo el mundo a decir la verdad ante los poderosos, a desafiar las estructuras de poder hegemónico y racista, y a afirmar que los derechos palestinos deben ser respetados e implementados.

Israel está ocupando y colonizando la tierra palestina, discriminando a las ciudadanas y ciudadanos palestinos de Israel, y negando a las y los refugiados palestinos el derecho de retornar a sus hogares. Israel impone al pueblo palestino un régimen de ocupación, colonialismo de asentamiento y apartheid.

Los gobiernos del mundo no son capaces de hacerle rendir cuentas a Israel. Las empresas e instituciones lo ayudan a oprimir al pueblo palestino. En respuesta, éste está llamando a una campaña popular y no violenta de boicot, desinversión y sanciones contra Israel.

Inspirado en el movimiento anti-apartheid de Sudáfrica, el llamado del BDS urge a actuar para presionar a Israel a cumplir el derecho internacional, a saber:
1. Poner fin a la ocupación y colonización de todas las tierras árabes y desmantelar el Muro.

El derecho internacional reconoce que Cisjordania (incluyendo Jerusalén Este), Gaza y los Altos del Golán sirios están ocupados por Israel.
2. Garantizar a las y los ciudadanos árabes palestinos de Israel su derecho a la plena igualdad.

3. Respetar, proteger y promover el derecho de los y las refugiadas palestinas de retornar a sus hogares y propiedades, tal como establece la Resolución 194 de la ONU.

Once años después de su lanzamiento, hoy el BDS es ampliamente apoyado por sindicatos, asociaciones académicas, iglesias y movimientos sociales en todo el mundo.

Como resultado de la presión del BDS, importantes compañías como Veolia, Orange y CRH se están retirando del mercado israelí, tras campañas de boicot por su participación en proyectos israelíes que violan el derecho internacional. La ONU y el Banco Mundial dicen que el BDS está empezando a tener un impacto económico significativo. Miles de artistas, incluyendo celebridades como Roger Waters y Lauryn Hill, se rehúsan a actuar en Israel.

Hay una creciente preocupación en Israel de que el movimiento BDS lo esté convirtiendo en un Estado paria, al igual que en su momento lo fue Sudáfrica.

Para mayor información, ver nuestra página “¿Qué es el BDS?”.

¿El BDS llama al boicot de todo lo que proviene de Israel, o sólo de las colonias ilegales?

Al igual que el boicot al apartheid en Sudáfrica, el movimiento BDS llama al boicot de la totalidad del régimen de opresión israelí, incluyendo todas las compañías e instituciones israelíes que están implicadas en las violaciones del derecho internacional. El BDS no se apunta a nadie ni a nada en función de su identidad, sino solamente por su complicidad en la negación de los derechos palestinos.

Por ejemplo, llamamos a boicotear todas las frutas y vegetales israelíes, independientemente de si son producidas dentro de Israel o en las colonias ilegales, porque todas las empresas agrícolas israelíes están involucradas en las violaciones de los derechos humanos.

Al igual que Sudáfrica bajo el apartheid, Israel como Estado es responsable de las políticas de ocupación, colonización y apartheid que implementa.

Algunas de nuestras principales campañas son contra compañías que operan en colonias ilegales israelíes en el territorio palestino ocupado. No obstante, el apoyo al boicot total de Israel se ha generalizado. Asociaciones académicas y grupos de académicos, escritoras y artistas en EE.UU., Canadá, Sudáfrica, Brasil, y en toda Europa, se han pronunciado en apoyo al boicot académico y/o cultural a Israel.

A medida que nuestro movimiento crece, también lo hacen nuestras habilidades, ambiciones y capacidad para lograr resultados tangibles, estratégicos y sostenibles. Los objetivos son reevaluados constantemente a medida que el movimiento crece.

¿El BDS puede realmente poner fin al apoyo incondicional de Occidente a Israel?

El movimiento BDS está liderando un cambio de la opinión pública en las sociedades occidentales con respecto a Israel. El rápido y creciente apoyo popular a los derechos del pueblo palestino está haciéndole más difícil a los gobiernos mantener su apoyo incondicional a Israel.

En EE.UU., donde el lobby israelí tiene un fuerte bastión en el Congreso, las encuestas indican un cambio determinante y sin precedentes en el llamado apoyo “bipartidista” a Israel.

Una encuesta de Luntz sobre las “élites de opinión” en 2015 muestra que 76% de los formadores de opinión en el partido Demócrata afirman que Israel tiene demasiada influencia en los EE.UU., y 47% de los demócratas coinciden en que Israel es un país “racista”.La encuesta muestra que cerca del 31% de esos líderes demócratas están listos para apoyar el BDS.

Otra encuesta de 2015 muestra que el 49% de los votantes demócratas están a favor de “sanciones o acciones más serias” contra Israel.

Una encuesta de 2014 realizada por un grupo de lobby israelí en los EE.UU. revela que el 15% de los estadounidenses de origen judío apoyan el boicot total a Israel.

Por supuesto, el apoyo a Israel continúa profundamente arraigado, pero el movimiento BDS está mostrando que puede convertirse en una herramienta muy poderosa para acabar con el apartheid israelí y su colonialismo de asentamientos.

En Europa, los gobiernos están dando pasos acordes con la postura general del movimiento, tales como medidas que refuerzan el no reconocimiento de la Unión Europea a la pretendida soberanía de Israel sobre los territorios palestino y sirio ocupados. Esto incluye advertir a las empresas que se mantengan al margen de las colonias ilegales israelíes, excluir de financiamiento y reconocimiento a las entidades israelíes que operan en el territorio palestino ocupado (incluida Jerusalén Este), y considerar cortar todas las transacciones financieras y acuerdos comerciales con los bancos israelíes que financian la ocupación.

¿Cómo ha reaccionado Israel al movimiento BDS?

Los medios israelíes informan con frecuencia sobre los éxitos del BDS, y los políticos y analistas israelíes hablan regularmente del rápido y continuo crecimiento del movimiento BDS.
En junio de 2013, el primer ministro Benjamín Netanyahu calificó al movimiento BDS de “amenaza estratégica” al régimen de opresión israelí, y le ha asignado al Ministerio de Asuntos Estratégicos la responsabilidad de combatir al BDS.

El ex primer ministro israelí Ehud Barak admite que el BDS está llegando a un “punto de inflexión”.

Recientemente el gobierno israelí asignó por lo menos 25 millones de dólares para combatir al BDS, además de destinar enormes recursos a sus servicios de inteligencia para luchar contra el movimiento.
Ahora hay personal dedicado anti-BDS en muchas de las embajadas de Israel en Occidente.

Sabiendo que está perdiendo argumentos en muchos terrenos, Israel ha recurrido a la incidencia sobre gobiernos y parlamentos amigos en Occidente para que tomen medidas para reprimir el activismo o ilegalizar al BDS. Estas iniciativas macartistas sólo han logrado fortalecer al movimiento BDS y darle aun mayor visibilidad pública.

En 2011, el parlamento israelí (Knesset) aprobó una ley draconiana para penalizar a las y los ciudadanos israelíes que apoyen el boicot a Israel o a cualquiera de sus compañías o instituciones, incluso aquellas que operan en el territorio palestino ocupado.

Un pequeño y creciente grupo de israelíes ahora apoya al BDS, y un creciente número de figuras públicas, así como de israelíes comunes y corrientes, están pidiendo cambios en las políticas, en respuesta al creciente impacto del BDS.

¿Por qué la sociedad civil palestina está llamando al BDS contra Israel?
Israel está ocupando y colonizando el territorio palestino, discriminando a las y los ciudadanos palestinos de Israel y negando a los y las refugiadas palestinas el derecho de retornar a sus hogares. Israel sólo puede mantener este régimen ilegal de ocupación, apartheid y colonialismo de asentamiento sobre el pueblo palestino debido al apoyo y la complicidad internacionales. En lugar de hacerle rendir cuentas, muchos gobiernos le brindan apoyo político, diplomático, militar y financiero. Las empresas compiten por lucrar con las violaciones israelíes del derecho internacional. Cuando quienes están en el poder rehúsan actuar para parar esta injusticia, se necesita una respuesta ciudadana global.
¿Qué busca alcanzar el BDS? ¿El movimiento está a favor de un Estado o dos estados?

El movimiento BDS busca presionar a Israel para que respete el derecho internacional, a saber:

1. Poner fin a la ocupación y colonización de todas las tierras árabes y desmantelar el Muro.
El derecho internacional reconoce que Cisjordania (incluyendo Jerusalén Este), Gaza y los Altos del Golán sirios están ocupados por Israel.

2. Reconocer los derechos fundamentales de las y los ciudadanos árabes palestinos de Israel a la plena igualdad.

3. Respetar, proteger y promover los derechos de los y las refugiadas palestinas e retornar a sus hogares y propiedades, tal como establece la Resolución 194 de la ONU.

Sin estos tres derechos fundamentales, el pueblo palestino no puede ejercer su derecho inalienable a la autodeterminación.
El movimiento BDS no aboga por una determinada solución al conflicto y no se define por la “solución de un Estado” o la “solución de dos estados”. El BDS se enfoca en la realización de los derechos fundamentales y la implementación del derecho internacional.

¿De qué manera el BDS contribuye a la lucha palestina por libertad, justicia e igualdad?

El movimiento BDS busca poner fin a la complicidad internacional con el régimen israelí de ocupación, apartheid y colonialismo de asentamiento.

Compañías como Orange, Veolia y CRH se han retirado de Israel como resultado de campañas de BDS.

En la medida que sus corporaciones, instituciones y organizaciones se sientan aisladas y sufran perjuicios económicos debido a las campañas internacionales de BDS, le será más difícil a Israel –así como a las empresas y la sociedad israelíes- mantener la opresión sobre el pueblo palestino.

Cada victoria del BDS genera atención mediática y arroja luz sobre la justicia de la lucha palestina por sus derechos. El movimiento BDS está liderando un cambio de la corriente en las percepciones y enfoques sobre el régimen de opresión israelí.

El crecimiento y el éxito del movimiento BDS envían un claro mensaje de esperanza e inspiración al pueblo palestino y a otros: la opinión pública apoya cada vez más la causa palestina. El gobierno israelí ahora reconoce el potencial del BDS como “amenaza estratégica” a su sistema de injusticia.

¿Cómo puedo apoyar al movimiento BDS? ¿Hay una lista de productos a boicotear?

El primer paso básico que la gente puede dar es boicotear los productos israelíes. Para más detalles, echa un vistazo a nuestra página “Qué boicotear”.

Una de las cosas más útiles que puedes hacer es involucrarte activamente en una campaña de BDS que apunte a un producto, compañía o institución específica.

Hay campañas de BDS en docenas de países en todo el mundo, y cientos de organizaciones participan activamente en el movimiento BDS. Es fácil implicarse en una campaña cerca de donde vives y que encaje con tus intereses. Y sino, ¡empieza la tuya propia!

Para más información, revisa nuestra sección “Participa”.

¿Cómo ha usado el pueblo palestino los boicots y las campañas anti-normalización en el pasado?

El BDS viene de décadas de resistencia popular no violenta del pueblo palestino, que ha usado los boicots desde la década de 1920 como forma de resistir la ocupación británica y la colonización sionista.

En 1936, la población palestina llevó a cabo una huelga de seis mes y una campaña de no cooperación en oposición al apoyo del Mandato Británico a la colonización sionista de Palestina, poniendo efectivamente en crisis al Mandato. Esta huelga todavía es considerada por muchos como la más larga de la historia.

Poco después de que Israel fuera creado a través de una limpieza étnica masiva y premeditada de la mayor parte de la población indígena palestina, varios Estados que se oponían a la colonización israelí implementaron sanciones.

Durante la primera intifada (1987-1992), las facciones de la resistencia palestina plantearon un boicot popular masivo de productos israelíes, como una de las formas de que la población palestina pudiera participar en el levantamiento de masas; eso llevó a una caída significativa de las exportaciones israelíes a los territorios palestinos ocupados.

El concepto de oponerse a cualquier forma de normalización con Israel sigue siendo vitalmente importante para la política palestina. La idea es que no puede haber relaciones normales (“business as usual”) con Israel mientras continúe oprimiendo al pueblo palestino.

Los esfuerzos por combatir las actividades de normalización se han vuelto una forma clave de BDS en Palestina y en el mundo árabe. Las protestas y campañas contra actividades de normalización a menudo reciben apoyo generalizado y logran forzar que dichos eventos sean cancelados.

¿Qué ha logrado hasta ahora el movimiento BDS?

Gracias a campañas estratégicas de personas y organizaciones en todo el mundo, el movimiento global de BDS está teniendo un impacto real. Por ejemplo:

  • En 2014 el BDS fue un factor importante en la caída de un 46% en la inversión extranjera directa en Israel, según un informe de la ONU. Un estudio de la Corporación Rand predice que el BDS podría reducir el PIB de Israel “entre 1 y 2 por ciento” anual en los próximos 10 años; mientras que un informe del Banco Mundial revela que las exportaciones israelíes hacia el mercado palestino cayeron un 24% en el primer trimestre de 2015.
  • La multinacional francesa Veolia se ha retirado completamente de Israel después de que una campaña de BDS por su papel en la colonización del territorio palestino le costara miles de millones de dólares en contratos perdidos.
  • Los principales fabricantes de armas israelíes se quejan de una “crisis” por el desplome de las exportaciones, debido en parte a un “menor interés en los productos israelíes”.
  • Grandes compañías multinacionales como Orange, G4S y Unilever han anunciado que darán pasos para poner fin a su complicidad en los crímenes de Israel.
  • Miles de artistas, incluyendo Roger Waters (de Pink Floyd), Faithless, Lauryn Hill, Brian Eno y Elvis Costello se han rehusado a actuar en Israel.
  • Asociaciones académicas y gremios estudiantiles, principalmente en EE.UU., Canadá, Sudáfrica y el Reino Unido, apoyan al BDS. Varias iglesias han retirado inversiones de compañías involucradas en la ocupación israelí.
  • Israel considera al BDS como una “amenaza estratégica” a su continua opresión del pueblo palestino. Personas y grupos en Israel están pidiendo cambios modestos en la política israelí.

Para más información, consultar nuestra página “Impactos”.

¿La población palestina apoya al BDS?

El llamado de 2005 al BDS está firmado por todos los principales partidos políticos, federaciones de sindicatos, asociaciones por los derechos de los refugiados, gremios académicos, organizaciones campesinas, redes de ONG, grupos de mujeres, movimientos juveniles, y otros.

Las organizaciones firmantes del llamado al BDS representan a la población palestina que vive bajo la ocupación en Cisjordania y Gaza, a las y los ciudadanos palestinos de Israel, y a los y las palestinas en el exilio (predominantemente refugiados).

El llamado al BDS es el documento que ha recibido el apoyo más amplio de las últimas décadas en la historia palestina.

La población palestina que vive bajo el régimen colonial israelí no puede boicotear completamente a Israel. No obstante, el apoyo al boicot de los productos israelíes en los territorios palestinos ocupados ha crecido tremendamente desde la masacre cometida por Israel en Gaza en 2014.

Según un informe del Banco Mundial, las ventas israelíes al mercado palestino cayeron un 24% en el primer trimestre de 2015. El informe atribuye esto al creciente boicot, a pesar de los obstáculos debidos al control efectivo de Israel sobre la actividad económica palestina.

Una reciente encuesta de opinión pública en los territorios palestinos ocupados, llevada a cabo por el Centro Palestino de Investigación de Políticas y Sondeos, muestra que allí hay un 86% de apoyo al BDS.

¿Qué tan amplio es el apoyo internacional al movimiento BDS?

El llamado palestino de 2005 al BDS contra Israel ha disparado una respuesta masiva de personas de conciencia y organizaciones de la sociedad civil en todo el mundo.

Las campañas de BDS son apoyadas por decenas de sindicatos, iglesias, ONG y movimientos que representan a millones de personas en todos los continentes. Grupos judíos progresistas e israelíes de conciencia juegan un importante papel en el movimiento.

Figuras públicas como el Arzobispo emérito Desmond Tutu, Naomi Klein, Roger Waters, Angela Davis y Judith Butler apoyan al BDS.

Corporaciones, bancos y fondos de inversión están adoptando la lógica del BDS, y algunos están empezando a desinvertir su dinero de la ocupación israelí.

El BDS llena titulares de grandes medios, y está incidiendo en la forma en que la causa palestina es percibida por el público. El movimiento está liderando un cambio de la corriente en apoyo a la lucha palestina por la justicia.

Sección 2: RESPUESTA A LOS ARGUMENTOS MÁS COMUNES CONTRA EL BDS
¿El BDS perjudica a la población palestina?

Toda sociedad oprimida tiene el derecho de decidir qué tácticas emplear para resistir la opresión, siempre que esa resistencia esté en consonancia con el derecho internacional. Los principales sindicatos y organizaciones representativas de la sociedad civil palestina participan y han llamado a sumarse al movimiento BDS.

El pueblo palestino ha tomado la decisión de llamar al BDS con la convicción de que cualquier perjuicio económico que pueda enfrentar es un precio menor a pagar por alcanzar libertad, justicia e igualdad.
Argumentar contra el BDS porque podría perjudicar a los y las trabajadoras palestinas es una actitud paternalista que pretende saber más que los propios palestinos qué es lo mejor para ellas. Sin mencionar que este argumento generalmente es usado por personas que se oponen a la lucha por los derechos palestinos o a cualquier forma de resistencia a la opresión israelí.

La población palestina enfrenta un alto desempleo y se ve forzada con frecuencia a trabajar para compañías israelíes, incluso en las colonias ilegales, debido a que Israel lleva décadas destruyendo de manera deliberada la economía palestina.

Las y los trabajadores palestinos reciben salarios mucho más bajos que los israelíes por hacer el mismo trabajo, y a menudo no se les respeta sus derechos básicos a la seguridad social y laboral.
Quienes se preocupan sinceramente por el pueblo palestino deberían trabajar para poner fin a la opresión sistemática que ejerce Israel sobre él, incluyendo su deliberada destrucción de la actividad económica palestina.

¿No se corre el riesgo de que el BDS fortalezca a los políticos de derecha en Israel?

Al igual que cualquier sociedad colonial que no tiene que rendir cuentas por sus crímenes, en los últimos años la israelí se ha volcado hacia la extrema derecha. El actual gobierno de Israel es el más racista y extremista de toda su historia. Eso se debe a muchos factores, pero la resistencia no violenta palestina y la solidaridad internacional con ella difícilmente puedan contarse entre ellos.

Un pequeño y creciente número de personas y grupos israelíes apoyan al BDS porque entienden que es lo que se necesita para obligar a Israel a cumplir con el derecho internacional, y para que la sociedad israelí tenga claro que el sistema de ocupación y apartheid israelí es rechazado en el mundo entero.

Los dirigentes políticos y empresariales israelíes están alertando de que el boicot está empezando a aislar a Israel, y como respuesta al crecimiento del BDS, algunos están pidiendo cambios modestos en las políticas. 

En Israel hay un temor real de que el país se esté empezando a convertir en el Estado paria que una vez fue Sudáfrica. Esto está llevando a algunos israelíes a cuestionar si el apartheid israelí es sostenible a largo plazo.

La razón por la que las ideas anti-palestinas más extremistas se han vuelto populares en la sociedad israelí es que los gobiernos, la comunidad internacional y la ONU no obligan a Israel a rendir cuentas por sus acciones. El BDS busca hacer frente a esta impunidad y falta de responsabilidad.

¿El BDS es legal?

El movimiento BDS adopta un marco legal y analítico basado en el derecho internacional. El objetivo del movimiento es presionar a Israel para que cumpla con el derecho internacional y reconozca los derechos palestinos. La legitimidad de las tácticas de presión del BDS es de larga data, y está garantizada por los principios democráticos, sobre todo el de libertad de expresión.

El boicot para lograr cambios políticos, económicos o sociales es considerado por la Suprema Corte de Justicia de EE.UU., por ejemplo, como un discurso que está protegido por la Primera Enmienda de la Constitución de EE.UU. No obstante, los políticos israelíes y los grupos de lobby están trabajando duro para ilegalizar al BDS y socavar el derecho a protestar contra los crímenes de Israel con las tácticas no violentas del BDS. Aunque la mayoría de los esfuerzos de Israel por ganar la batalla legal han fracasado, hay tendencias preocupantes en algunos países.

Leer más sobre los esfuerzos de Israel para criminalizar al BDS, así como nuestro análisis jurídico de por qué el BDS es legal y debe ser protegido como libertad de expresión, en nuestra página “Derecho al boicot”.

Por qué castigar con el boicot cultural a artistas y público israelíes? ¿Acaso el arte no trasciende la política?

El BDS no apunta hacia los artistas. Se dirige a las instituciones debido a su complicidad con las violaciones del derecho internacional cometidas por Israel.

Israel ha tomado la decisión deliberada de usar la cultura para blanquear sus crímenes. A medida que su posición en el mundo se deteriora y crece su aislamiento, Israel intenta usar cada vez más la cultura como una herramienta para encubrir sus crímenes contra el pueblo palestino y mitigar sus efectos nocivos sobre su imagen internacional.

Después de la masacre de 2009 en Gaza, un dirigente israelí anunció un plan para “enviar al exterior a reconocidos novelistas y escritores, compañías de teatro, exposiciones” para “mostrar la cara más bonita de Israel”. Esto era parte del proyecto “Marca Israel”, lanzado en 2005 por el Ministerio de Exteriores de Israel para contrarrestar al boicot.

Cuando los artistas israelíes actúan en el exterior con financiación gubernamental, a menudo tienen que firmar un contrato prometiendo “promover los intereses políticos del Estado de Israel”. Claramente dichas actuaciones se convierten en actividades de propaganda para cambiarle la cara al apartheid israelí.

Cuando artistas internacionales violan el boicot y actúan en Israel, ayudan a normalizar los crímenes israelíes. Es por eso que el gobierno de Israel presenta esas actuaciones como una señal de apoyo a sus políticas.

Leer más en nuestro centro de recursos para campañas de boicot cultural.

¿El boicot académico a Israel no socava la libertad de cátedra y silencia a los académicos israelíes progresistas?

El movimiento BDS suscribe la definición de libertad de cátedra aceptada internacionalmente y adoptada por el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU (CESCR, por su sigla en inglés).

El boicot académico apunta a las instituciones académicas cómplices, no a las personas.

Las universidades israelíes juegan un papel clave en el diseño, la implementación y el blanqueo de los crímenes de Israel contra el pueblo palestino. Las instituciones académicas israelíes planean las políticas discriminatorias y están profundamente involucradas en el desarrollo de la tecnología y las técnicas usadas para reprimir violentamente a la población palestina (ver ejemplos aquí).

Durante el ataque que Israel lanzó sobre Gaza en 2014, la Universidad de Haifa iluminó una torre con la bandera israelí para “expresar solidaridad con los soldados israelíes”.

Hay mucha información adicional sobre el boicot académico en la página “campaña de boicot académico”.

¿Se han usado estrategias de boicot en otras partes?

La palabra boicot fue usada por primera vez –de hecho fue creada- durante una campaña de ostracismo social organizada por la Liga Irlandesa de la Tierra en 1880 contra el capitán Charles Boycott, agente de un terrateniente inglés.

Distintas formas de boicot fueron usadas a lo largo de la historia para poner fin a la opresión, y esas luchas que hoy son celebradas fueron condenadas en su momento por los poderes hegemónicos.

Algunos ejemplos son la Marcha de la Sal en India, el boicot de autobuses en Montgomery durante la lucha por los derechos civiles en EE.UU. y el boicot internacional que contribuyó a terminar con el apartheid en Sudáfrica. El pueblo palestino ha usado los boicots durante su lucha de varias décadas por libertad, justicia e igualdad. El BDS se basa en esta rica tradición.

¿No es antisemita boicotear a Israel?

El movimiento BDS defiende la libertad, la justicia y la igualdad.

Basado en la Declaración Universal de Derechos Humanos, y liderado por el Comité Nacional Palestino de BDS, el movimiento es inclusivo y se opone categóricamente, por principio, a todas las formas de racismo, incluyendo la islamofobia y el antisemitismo.

Las campañas de BDS apuntan al Estado de Israel por su responsabilidad en graves violaciones del derecho internacional, y a las compañías e instituciones que participan o son cómplices en estas violaciones israelíes. El movimiento BDS no boicotea ni hace campaña contra ninguna persona o grupo simplemente por ser israelí o judío.

En todo el mundo está creciendo la conciencia sobre los intentos de Israel de asimilar la crítica a sus violaciones del derecho internacional con el antisemitismo, y al sionismo con el judaísmo. Israel es un Estado, no una persona. Todo el mundo tiene derecho a criticar las acciones injustas de un Estado.

Muchos estudiantes, académicas, intelectuales, activistas LGBTQ y otras de origen judío, así como un número creciente de personas israelíes apoyan y promueven el BDS.

Como ha explicado la organización estadounidense Voz Judía por la Paz, Israel pretende actuar en nombre de todas las personas judías, pero un número creciente de personas judías de conciencia sienten la necesidad de hacer saber al mundo que se oponen a las acciones de Israel.
 

¿El BDS no estigmatiza a Israel? ¿Por qué no boicotear a Corea del Norte, o a los EE.UU.?

El BDS es una estrategia de resistencia popular, y la más efectiva forma de solidaridad internacional con la lucha palestina por sus derechos. No es una ideología ni un dogma que resulte útil en todas las circunstancias de injusticia.

El BDS es un movimiento de liderazgo palestino. Es lógico que las y los palestinos y quienes se solidarizan con su lucha se enfoquen en Israel, que es el que les niega su libertad, y no en Corea del Norte, por ejemplo. El movimiento de liberación sudafricano también se enfocó naturalmente en el régimen de opresión bajo el cual vivía, no en el de Camboya o de Honduras de aquel momento.

La sociedad civil palestina está eligiendo y llamando a emplear el BDS para presionar a Israel porque se trata de una táctica necesaria, moralmente consistente y efectiva.

El movimiento BDS cuestiona que la comunidad internacional le otorgue a Israel un apoyo singular y sin precedentes. En particular los gobiernos occidentales protegen a Israel para que no tenga que rendir cuentas por sus crímenes de guerra contra el pueblo palestino, permitiéndole continuar su proyecto colonial sin enfrentar las consecuencias. El movimiento BDS está trabajando para poner fin a esta excepcionalidad, y pide que Israel sea tratado según los estándares del derecho internacional.

Tal como dijo una vez el líder anti-apartheid y Arzobispo emérito sudafricano Desmond Tutu: Occidente pone a Israel “en un pedestal”, por encima del derecho internacional y a salvo de cualquier crítica. El BDS busca sacar a Israel de ese pedestal para que rinda cuentas por sus violaciones del derecho internacional.

¿No son más efectivos el diálogo y las negociaciones que los boicots?

Para que el diálogo entre oprimidos y opresores sea ético y constructivo, debe estar basado en el reconocimiento de que todos los seres humanos tienen los mismos derechos, independientemente de su identidad.

El diálogo que rechaza esta igualdad fundamental de derechos, así como la necesidad de que palestinos e israelíes trabajen juntos para poner fin a la injusticia, carece por definición de ética. Peor aún, ese diálogo es usado para blanquear la injusticia y esconder la opresión.

El movimiento BDS por lo tanto se opone a las actividades que crean una falsa impresión de simetría entre el colonizador y el colonizado, que muestran a Israel como un Estado ‘normal’ como cualquier otro, o que hacen al pueblo palestino –el oprimido- y a Israel –el opresor- igualmente responsables por “el conflicto”.

Las “negociaciones” entre Israel y los dirigentes palestinos han ignorado completamente los derechos humanos y dejado de lado el derecho internacional. Como resultado, han sido inconducentes para alcanzar la libertad, la justicia y la igualdad para el pueblo palestino. Sólo han servido para darle a Israel una cobertura para continuar su colonización del territorio palestino y la opresión y limpieza étnica de la población palestina.

Las negociaciones serán necesarias en algún momento para discutir los detalles de cómo los derechos palestinos serán restablecidos. Pero esas negociaciones sólo podrán tener lugar cuando los derechos palestinos sean reconocidos.

Por lo tanto, el BDS es crucialmente necesario para movilizar a la ciudadanía local e internacional y para que la sociedad civil exija a la ONU y a los gobiernos que hagan lo necesario para que Israel ponga fin a las violaciones y respete los derechos del pueblo palestino reconocidos internacionalmente.

Si boicoteamos los productos israelíes, ¿tenemos que deshacernos de nuestras computadoras y dejar de usar las medicinas de origen israelí?

El BDS es una estrategia para la solidaridad efectiva, no un dogma ni una ideología. Como explica nuestra página “Qué boicotear”, el movimiento BDS tiene impacto cuando enfoca los boicots de consumidores y campañas en determinadas compañías que están más profundamente involucradas en la ocupación y el apartheid israelíes.

Intel, el fabricante estadounidense de chips, ha invertido miles de millones en Israel, haciéndose profundamente cómplice en financiar la impunidad israelí. Sin embargo, actualmente Intel no es un objetivo global del BDS debido a su rol casi monopólico en el sector, lo cual hace que un boicot de consumidores contra la compañía difícilmente pueda tener éxito en el presente.

Debemos ser estratégicos y pensar en cómo tener un impacto sostenido y de largo plazo sobre el régimen israelí de ocupación, colonialismo y apartheid.

Por otro lado, el hecho de que Israel exporte tecnología y productos médicos útiles no significa que no haya que hacerlo rendir cuentas por sus graves violaciones de los derechos humanos. Los científicos sudafricanos lograron adelantos médicos valiosos durante el apartheid; pero seguía siendo necesario e importante boicotear a ese régimen.