Las universidades israelíes son cómplices importantes, intencionales y persistentes del régimen israelí de ocupación, colonialismo de asentamiento y apartheid.
Están involucradas en el desarrollo de sistemas de armamento y doctrinas militares desplegadas en los crímenes de guerra cometidos por Israel en el Líbano y Gaza; en justificar la colonización constante de las tierras palestinas; en racionalizar la limpieza étnica gradual de la población palestina indígena; en proporcionar una justificación moral para los asesinatos extrajudiciales; en discriminar sistemáticamente a las y los estudiantes “no judíos”; y en otras violaciones implícitas y explícitas de los derechos humanos y del Derecho Internacional.
Para poner fin a esta complicidad en las violaciones del Derecho Internacional por parte de Israel, la sociedad civil palestina ha pedido un boicot académico a las instituciones académicas israelíes cómplices. Porque se niegan a normalizar la opresión, muchas asociaciones académicas, gobiernos y gremios estudiantiles, así como miles de académicos/as de todo el mundo, apoyan el boicot académico a Israel.
¿Por qué boicotear las universidades israelíes?
Durante décadas, las universidades israelíes han desempeñado un papel clave en la planificación, aplicación y justificación de las políticas de ocupación y apartheid de Israel, manteniendo al mismo tiempo una relación singularmente estrecha con el Ejército israelí. La Universidad de Tel Aviv, por ejemplo, ha desarrollado decenas de sistemas de armamento, así como la “doctrina Dahiya” o de fuerza desproporcionada, empleada por el Ejército israelí para cometer crímenes de guerra contra la población civil palestina y libanesa.
En 2011, la Universidad de Johannesburgo rompió los vínculos con la Universidad Ben Gurión por su complicidad en las violaciones de los derechos humanos cometidas por Israel, incluyendo el robo de agua palestina. Un estudio de Human Rights Watch reveló la discriminación racial institucionalizada contra la población palestina en todo el sistema educativo de Israel, incluidas las universidades.
Las universidades constituyen una parte integral del establishment militar israelí y de su papel en la violación de los derechos del pueblo palestino.
Ejemplos:
- Technion desarrolla tecnologías de drones militares teledirigidos y buldóceres militarizados a control remoto, que se utilizan para demoler viviendas palestinas.
- La Universidad de Tel Aviv fue responsable del desarrollo de la “doctrina Dayhiya”, que plantea el uso de fuerza desproporcionada contra la infraestructura civil, y fue aplicada por las fuerzas de ocupación israelíes en sus masacres de población civil en Gaza.
- Los graduados del programa militar Talpiot de la Universidad Hebrea, patrocinado por la Fuerza Aérea y el Ejército de Israel, cursan estudios militares superiores mientras sirven en el Ejército, utilizando así su experiencia para fomentar la investigación y el desarrollo de tecnología militar.
Las universidades israelíes constituyen un factor clave de la infraestructura ideológica del régimen colonial israelí, y producen conocimientos que contribuyen a la subyugación del pueblo palestino.
En asociación con Elbit, uno de los principales fabricantes de armas israelíes, Technion ha desempeñado un papel fundamental en la construcción y vigilancia del muro de Israel, declarado ilegal por la Corte Internacional de Justicia en 2004.
Las universidades israelíes a menudo participan directamente en la colonización israelí de tierras palestinas. La Universidad Hebrea, por ejemplo, ha participado en la confiscación de tierras palestinas en Jerusalén Este ocupada. Algunos de los alojamientos para estudiantes de la universidad se encuentran en una colonia ilegal israelí.
La Asociación para los Derechos Civiles en Israel (ACRI) ha condenado las medidas disciplinarias de las universidades israelíes contra las y los estudiantes palestinos que en 2014 protestaban en las redes sociales por el apoyo incondicional de sus universidades a la masacre de Israel en Gaza.
Un estudio de Human Rights Watch documenta la discriminación institucionalizada contra la población palestina en las universidades israelíes y en su sistema escolar segregado.
Un alto funcionario de Educación israelí calificó una vez a la población beduina palestina (con ciudadanía israelí) “beduinos sedientos de sangre que cometen poligamia, tienen 30 hijos y continúan expandiendo sus asentamientos ilegales, apoderándose de tierras estatales”.
La incitación racial contra la población palestina se ha convertido en un fenómeno generalizado en las universidades israelíes. El discurso extremista antiárabe e islamófobo de los académicos israelíes, como el que aboga por disuadir a los combatientes palestinos violando a sus hermanas y madres, casi nunca desencadena medidas disciplinarias.
El ataque implacable y deliberado de Israel contra la educación palestina, que algunos han denominado recientemente academicidio, se remonta a la Nakba de 1948, cuando saqueó y/o destruyó decenas de miles de libros palestinos.
Durante la primera Intifada (1987-1993), Israel cerró todas las universidades palestinas (algunas durante varios años), las 1194 escuelas primarias y, finalmente, los jardines de infantes, lo que llevó a la población palestina a construir una “red ilegal” de escuelas clandestinas.
A las y los académicos y estudiantes palestinos se les niega sistemáticamente sus derechos básicos, incluyendo la libertad académica, y a menudo se les somete a encarcelamiento, denegación de la libertad de movimiento, e incluso ataques violentos.
En su ataque contra Gaza en 2014, Israel tomó como blanco por lo menos 153 escuelas (de las cuales 90 eran administradas por la ONU) y a la universidad más grande, según UNICEF.
Las universidades israelíes no sólo han guardado silencio, sino que en muchos casos han apoyado o justificado directamente la constante supresión de la educación palestina por parte del Estado.
Dada la complicidad de décadas de las universidades israelíes en la violación de los derechos del pueblo palestino, en 2004 la Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI) hizo un llamamiento a boicotear todas las instituciones académicas israelíes.
En armonía con la definición internacionalmente aceptada de libertad académica, las directrices de PACBI establecen cómo debe aplicarse el boicot a las instituciones israelíes, no a los individuos. Piden específicamente:
- Rechazar cualquier forma de cooperación académica y cultural con las instituciones israelíes.
- Abogar por un boicot integral de las instituciones israelíes a nivel nacional e internacional.
- Promover la desinversión en Israel por parte de instituciones académicas internacionales.
- Trabajar para lograr la condena institucional de las políticas israelíes.
- Apoyar directamente a las instituciones académicas y culturales palestinas sin exigirles que se asocien con sus homólogas israelíes.