Las empresas implicadas en la comisión de crímenes internacionales relacionados con la ocupación ilegal, la segregación racial y el régimen de apartheid de Israel -dentro o fuera de los territorios palestinos ocupados en 1967- son todas cómplices y deben rendir cuentas. La complicidad directa incluye el apoyo militar, logístico, de inteligencia, financiero y de infraestructura. Las empresas, así como sus consejos de administración y ejecutivos, pueden incurrir en responsabilidad penal por esta complicidad.

La complicidad empresarial en los crímenes atroces de Israel incluye incluso el mero hecho de llevar a cabo actividades empresariales en el país y contribuir a la economía en general, mediante impuestos y otras formas de apoyo, a sabiendas de que el Estado está cometiendo:

  • Genocidio contra 2,3 millones de personas palestinas en Gaza;
  • Ocupación militar ilegal de Gaza y Cisjordania, incluyendo Jerusalén Oriental;
  • Apartheid contra todo el pueblo palestino, incluidas las personas refugiadas;
  • Otros crímenes relacionados con su régimen colonial

Las empresas corren el riesgo de ser cómplices aunque no hayan participado directamente en un delito internacional específico ni se hayan beneficiado de él. Para generar complicidad, puede ser suficiente la continuación de las relaciones comerciales habituales con el mero conocimiento de que el delito estaba ocurriendo, o de que existía un riesgo probable de que ocurriese.

Las empresas que invierten o se asocian con el gobierno israelí o con empresas estatales israelíes se enfrentan a un riesgo especialmente notable de ayudar, instigar, facilitar o contribuir de cualquier otro modo a que Israel cometa genocidio u otras violaciones del derecho internacional humanitario. Las partes inversionistas y las instituciones financieras también pueden incurrir en responsabilidad por complicidad o contribución a crímenes internacionales cometidos con fondos que aportaron.

Con el fin de priorizar a las empresas como objetivos, en particular para las campañas de desinversión del movimiento BDS, nos centramos en los criterios de complicidad empresarial que figuran a continuación, que se basan en:

A continuación se enumeran una serie de ejemplos no exhaustivos relativos a sectores que son fundamentales para permitir y mantener la ocupación militar ilegal (incluido el muro, el proyecto de colonias ilegales, los desplazamientos forzados, las demoliciones de viviendas, etc.), el régimen de apartheid y la comisión del delito de genocidio de Israel. La participación en estas actividades implica un alto grado de complicidad.
  1. La venta, transferencia o desvío de armas, municiones y otros equipos militares o de seguridad a Israel (incluyendo la Inteligencia Artificial, los servicios en la nube, otras infraestructuras tecnológicas y productos de doble uso);
  2. La compra de material militar o de seguridad a Israel, incluidos los programas de espionaje, o la realización de capacitaciones militares conjuntas con este país o sus entidades; 
  3. La realización de investigaciones conjuntas sobre seguridad militar con Israel o con sus universidades cómplices;
  4. La venta o compra de equipos de vigilancia e identificación; 
  5. El suministro de servicios, equipos y materiales de seguridad a empresas que operen en el territorio ilegalmente ocupado o que sostengan el apartheid. 
  1. El suministro de transporte, telecomunicaciones, soluciones tecnológicas (servicios en la nube, tecnologías de bases de datos, IA, etc.) u otros servicios que apoyen el mantenimiento del régimen de ocupación militar y apartheid o la comisión del delito de genocidio; 
  2. La extracción y el uso de recursos naturales palestinos adquiridos ilegalmente, en particular agua, tierra y energía, con fines comerciales;
  3. La venta o transferencia de energía, gas, petróleo, carbón, entre otros, que son esenciales para la comisión de los crímenes de genocidio y apartheid y el mantenimiento de la ocupación militar ilegal de Israel, incluyendo las colonias. 
  1. El suministro de equipos y materiales que facilitan la construcción y la expansión de los asentamientos, el muro y las infraestructuras asociadas del régimen de ocupación militar y de apartheid; 
  2. El suministro de equipos para la demolición de viviendas y propiedades palestinas, la destrucción de explotaciones agrícolas, invernaderos, cultivos de olivos y otros cultivos, especialmente en Jerusalén, el valle del Jordán y Al-Naqab (Negev); 
  3. La contaminación y el desecho de residuos en territorio palestino ocupado ilegalmente o su traslado a dicho territorio. 
  1. Operaciones bancarias y financieras, incluidos los préstamos para vivienda, infraestructura y desarrollo de empresas, que contribuyan a desarrollar, ampliar o mantener colonias o cualquier otro aspecto del régimen de ocupación y apartheid; 
  2. Seguros para proyectos, empresas y actividades que forman parte de o permiten los crímenes de Israel;
  3. La utilización de beneficios y reinversiones de empresas de propiedad total o parcial de población colona para desarrollar, ampliar y mantener las colonias o cualquier otro aspecto de la ocupación; 

La cautividad de los mercados financieros y económicos palestinos, así como las prácticas que perjudican a las empresas palestinas, entre otras cosas mediante 

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