Declaración PACBI

Movimiento palestino nominado al Premio Nobel de la Paz responde al racismo del Festival Pop-Kultur

El arrogante rechazo del festival Pop-Kultur a los llamamientos de palestinos y artistas progresistas para que abandonen el patrocinio de Israel traiciona la apatía y, lo que es peor, los derechos humanos de los palestinos.

 

“Las campañas [de BDS] en todo el mundo representan la manera más prometedora de superar la incapacidad de los gobiernos para hacer frente a la intransigencia de Israel y a su comportamiento al margen de la ley”.

Stéphane Hessel, sobreviviente del Holocausto
 y coautor de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

A pesar del creciente número de cancelaciones a las que se enfrenta el festival Pop-Kultur Berlin debido al patrocinio de la embajada de Israel, el director del festival dijo a los medios de comunicación alemanes que la cuestión de abandonar este patrocinio “realmente no está planteada”.

Esta arrogante desestimación de las reiteradas críticas de palestinos/as y artistas progresistas −de que aceptar este patrocinio constituye un acto de complicidad con el lavado de imagen mediante el arte (art-washing) del régimen israelí de ocupación y apartheid− demuestra apatía, o algo peor, hacia los derechos humanos del pueblo palestino.

El festival Pop-Kultur insiste en que “colaborará” con Israel a pesar de su última masacre en Gaza y de la condena de Amnistía Internacional a su política de ‘disparar a matar o mutilar’. Esto evidencia la connivencia consciente del festival Pop-Kultur con los intentos desesperados del régimen de extrema derecha israelí de ‘reinventarse’ a través del arte y la cultura.

El destacado compositor y productor Brian Eno ha calificado de “blanqueo” la asociación del festival Pop-Kultur con la embajada israelí.

El descarado −y evidentemente infundado− ataque del director del festival contra el movimiento BDS por los derechos palestinos (nominado al Premio Nobel de la Paz), acusándolo de “estúpido” y “antisemita”, reduce intrínsecamente a las personas palestinas a seres humanos inferiores, al calumniar nuestra lucha no violenta por alcanzar la libertad, la justicia y la igualdad.

Se trata de un ataque racista contra el movimiento de derechos humanos −de liderazgo palestino− más popular, que cuenta con el apoyo de la inmensa mayoría de la sociedad civil palestina, incluyendo sindicatos, redes culturales y asociaciones de mujeres.

Equiparar la oposición a las políticas israelíes −colonización ilegal, limpieza étnica, apartheid, etc.− con el fanatismo antijudío es una forma de racismo antipalestino que pretende silenciar las críticas a Israel. También le hace un flaco favor a las luchas actuales contra el verdadero racismo antijudío, como a menudo han argumentado grupos judíos progresistas en Europa y Estados Unidos.

Anclado en la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Llamamiento al BDS de la sociedad civil palestina en 2005 se opone categóricamente a toda forma de racismo y discriminación. El BDS pide ejercer presión no violenta, similar a la ejercida sobre la Sudáfrica del apartheid, para poner fin a las flagrantes violaciones del Derecho Internacional por parte de Israel y salvaguardar los derechos humanos del pueblo palestino.

Adhiriendo a la definición de discriminación racial de la ONU, el movimiento BDS no tolera ningún acto o discurso que adopte o promueva −entre otros− el racismo contra las personas negras, el racismo contra las personas árabes, la islamofobia, el antisemitismo, el sexismo, la xenofobia o la homofobia.

Reiteramos nuestro llamamiento a todas las y los artistas progresistas para que se retiren del festival Pop-Kultur debido a su asociación con la embajada de Israel, sumada ahora a su evidente racismo antiárabe.
 


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