Cultural Boycott

BOICOT CULTURAL

CONTEXTO

Israel utiliza abiertamente la cultura como una estrategia para encubrir, o hacer un lavado artístico (artwash), del genocidio que está cometiendo en Gaza y del régimen de colonialismo, apartheid y ocupación militar que sostiene sobre los pueblos indígenas palestinos. El genocidio israelí ha incluido la destrucción deliberada de sitios arqueológicos y de herencia cultural en toda Gaza. 

Así como los movimientos anti-apartheid sudafricanos pidieron a artistas, figuras de la literatura e instituciones culturales que boicotearan culturalmente a Sudáfrica, la Campaña Palestina para el Boicot Cultural a Israel (PACBI, por sus siglas en inglés) urge a las personas que trabajan en la cultura y a las organizaciones de todo el mundo, incluidos los sindicatos y asociaciones, a realizar un boicot o trabajar en pro de la cancelación de eventos, actividades, acuerdos o proyectos que involucren a Israel, sus grupos de presión o sus instituciones culturales cómplices.

Se pide a los escenarios y festivales que rechacen la financiación y cualquier forma de patrocinio del gobierno israelí o entidades cómplices. En tanto las instituciones culturales israelíes están implicadas en el genocidio, el apartheid y la ocupación militar, las personas y organizaciones dedicadas al arte tienen el importante deber ético de no perjudicar la lucha palestina. Para ello deben trabajar en cortar sus vínculos de complicidad con tales instituciones. Responsabilizar a Israel por la opresión del pueblo palestino es más urgente que nunca. 

Decenas de miles de artistas de todo el mundo y un creciente número de organizaciones artísticas han apoyado públicamente el boicot cultural al apartheid israelí.

 

¿POR QUÉ?

Argumentos a favor del boicot cultural a Israel

Funcionarios del gobierno israelí han resumido cómo Israel instrumentaliza la cultura para cubrir sus graves violaciones del derecho internacional: “vemos la cultura como una herramienta de hasbara [propaganda] de primer orden”, admitió un funcionario, “y yo no hago una distinción entre hasbara y cultura”.

Las instituciones culturales de Israel son parte esencial del andamiaje ideológica e institucional del régimen israelí de colonialismo, apartheid y ocupación militar contra el pueblo palestino. Estas instituciones están claramente implicadas, ya sea a través de su silencio o de su participación activa en el apoyo, justificación y encubrimiento de la opresión y negación sistemáticas de los derechos del pueblo palestino.

Según las Directrices para el Boicot Cultural Internacional a Israel del movimiento BDS, para que las instituciones culturales israelíes pongan fin a su complicidad con el régimen de opresión de Israel y se vuelvan no-boicoteables deben cumplir dos condiciones básicas

  1. Reconocer públicamente los derechos inaleanebles del pueblo palestino consagrados en el derecho internacional (incluidos los tres derechos básicos presentes en el Llamado del BDS del 2005).
  2. Poner fin a todas las formas de complicidad con la violación de los derechos del pueblo palestino estipulados en el derecho internacional, que incluyen las políticas y prácticas discriminatorias, así como sus diversos roles en el encubrimiento o justificación de las violaciones de Israel al derecho internacional y los derechos humanos del pueblo palestino.

Cuando artistas de fama internacional se presentan en escenarios e instituciones culturales israelíes cómplices o en eventos patrocinados por Israel, sus grupos de presión o instituciones cómplices, están ayudando a crear la falsa imagen de que el apartheid israelí es “normal”. La mayoría absoluta de figuras de la literatura, el arte y de centros culturales han apoyado el boicot cultural a Israel y hay un creciente número de israelíes anti-coloniales que apoyan el BDS, incluido el boicot cultural a Israel.

Para distraer y encubrir sus crímenes contra el pueblo palestino, y como respuesta a la PACBI, Israel lanzó la eficaz campaña propagandística “Marca Israel” (“Brand Israel”) en 2005.

Tras la masacre de 2009 en Gaza, por ejemplo, un funcionario israelí anunció un plan para "enviar a novelistas y autorías de renombre, compañías de teatro, exposiciones al extranjero" para "mostrar la cara más bonita de Israel".

Como revelaron los medios de comunicación israelíes, las personas artistas israelíes que reciben financiación estatal para actuar en el extranjero suelen firmar un contrato en el que se comprometen a “promover los intereses políticos del Estado de Israel a través de la cultura y el arte, lo que incluye contribuir a crear una imagen positiva de Israel”, con lo cual renuncian a cualquier pretensión de libertad artística.

Los escenarios, festivales y otras organizaciones artísticas internacionales se niegan cada vez más a aceptar financiación del gobierno israelí o a acoger a personas artistas/autoras que actúen como embajadoras culturales del régimen de apartheid de Israel.

Como parte de su limpieza étnica del pueblo palestino, Israel ha seguido una política de atacar deliberadamente la cultura palestina. Por citar solo algunos ejemplos:

Durante su genocidio contra 2,3 millones de personas palestinas en la Franja de Gaza ocupada ilegalmente, Israel ha destruido deliberadamente lugares irremplazables del patrimonio cultural palestino en Gaza, cuya historia se remonta hasta 4.000 años. Según especialistas en derechos humanos de la ONU, el genocidio de Israel ha incluido escolicidio y genocidio cultural, lo cual ha sido documentado por la Asociación de Estudios de Oriente Medio (MESA, por sus siglas en inglés) con sede en Estados Unidos. El pasado mes de octubre, el Grupo Regional Árabe del Consejo internacional de monumentos y lugares de interés artístico e histórico (ICOMOS, por sus siglas en inglés) escribió lo siguiente:

"Solo en Gaza hay más de 350 yacimientos arqueológicos, además de centros históricos, monumentos naturales y edificios tradicionales. Al menos dos tercios de estos yacimientos han sido bombardeados y destruidos, sea parcial o totalmente, lo que representa una grave pérdida del patrimonio cultural y humano del pueblo palestino y del patrimonio cultural mundial".

Ahora bien, los ataques de Israel contra la cultura palestina indígena no comenzaron con el genocidio de Gaza. Durante la Nakba de 1948 (la limpieza étnica sionista de la mayoría de la población palestina indígena), las milicias sionistas, y más tarde Israel, saquearon o destruyeron decenas de miles de libros propiedad de personas palestinas.

En 2018, durante su brutal agresión militar contra Gaza, los aviones de combate israelíes bombardearon y destruyeron deliberadamente el centro cultural Said al Mishal, incluido su cine infantil.

En 2009 la Liga Árabe y la UNESCO designaron a Jerusalén como Capital de la Cultura Árabe para ese año. Israel prohibió las celebraciones y la policía disolvió las reuniones culturales en lugares ubicados en la Jerusalén Oriental ocupada.

Durante la invasión militar de Israel a Ramala en 2002, los soldados saquearon centros culturales y destruyeron manuscritos originales pertenecientes al poeta palestino Mahmoud Darwish.

El régimen de opresión de Israel contra el pueblo palestino es una mezcla especial de colonialismo, apartheid y ocupación militar. Pero algunos liderazgos destacados de la lucha contra el apartheid en Sudáfrica, como Ahmed Kathrada, el ministro del gobierno de Mandela Ronnie Kasrils y el difunto arzobispo Desmond Tutu, han argumentado que el de Israel es una forma de apartheid más brutal que su predecesor sudafricano.

El boicot cultural al apartheid de Sudáfrica se dirigió a personas e instituciones cómplices, mientras que el boicot de la PACBI es institucional. El BDS se dirige a la complicidad, no a la identidad. Quienes ahora dudan en apoyar un boicot cultural institucional a Israel, cuando en el pasado apoyaron un boicot cultural generalizado contra el apartheid de Sudáfrica, tienen dificultades para explicar esta incoherencia.

En 2004 la Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI) hizo su histórico llamado al boicot cultural a Israel. En 2005 la PACBI se convirtió en una de las muchas entidades palestinas que lanzaron el histórico llamado al Boicot, Desinversión y Sanción (BDS).

El llamado de la PACBI insta a artistas, personas trabajadoras culturales y organizaciones culturales internacionales a boicotear y trabajar para la cancelación de actividades que involucren a Israel, sus grupos de presión e instituciones cómplices, o que encubran las violaciones de los derechos humanos por parte de Israel.

Para más información, lea el llamado completo y las directrices del boicot cultural

IMPACTO MÁS RECIENTE

A medida que crece la conciencia sobre la opresión de Israel hacia las personas palestinas, cada vez más artistas de todo el mundo se unen al boicot cultural.
  • 7,000

    figuras de la literatura y la industria del libro

    figuras de la literatura y la industria del libro, entre quienes se encuentran Sally Rooney, Rachel Kushner y Arundhati Roy, se comprometen a no trabajar con ninguna editorial, festival o publicación que sea cómplice de la violación de los derechos del pueblo palestino.

  • Cientos

    de organizaciones artísticas

    respaldaron el llamado de la PACBI al boicot cultural solo en 2024.

  • Múltiples

    Grandes

    festivales de música (SXSW y los festivales de música británicos de Live Nation, incluido The Great Escape) suspendieron sus alianzas cómplices después de que un total de casi 300 bandas boicotearan los festivales a modo de protesta.

ACTÚA

El boicot cultural a Israel se está generalizando gracias al trabajo incansable de artistas progresistas y activistas del BDS. Las figuras del mundo artístico tienen un papel especialmente importante que desempeñar. Si eres artista, muestra tu apoyo a la libertad, la justicia y la igualdad de Palestina respaldando el boicot cultural a Israel o, por lo menos, respetando nuestra línea de protesta no violenta. También puedes convencer a tus colegas artistas para que hagan lo mismo y no perjudiquen nuestra lucha.
Como parte integral del movimiento BDS, la PACBI se adhiere a los principios antirracistas del movimiento y defiende sus directrices de afiliación. La PACBI aboga por el "radicalismo estratégico" para conciliar los principios éticos con la eficacia estratégica. Esta noción se basa en los principios operativos probados del movimiento BDS:
Gradualidad: proceso incremental de construcción de poder para influir en el cambio de políticas.
Sostenibilidad: defender y aprovechar los logros anteriores ampliando constantemente el apoyo a los mismos.
Sensibilidad al contexto: ser sensible a las particularidades de cada contexto sin perder de vista los objetivos generales del movimiento.
El radicalismo estratégico hace un llamado al movimiento de solidaridad global, incluida la parte activa en la esfera cultural, para que emplee múltiples tácticas que tengan en cuenta los contextos locales para construir y amplificarse mutuamente.

Abstenerse de participar en eventos culturales en el apartheid israelí o en eventos asociados con Israel, sus grupos de presión o instituciones cómplices en todo el mundo es una de las expresiones más importantes de apoyo al llamado palestino para un boicot cultural a Israel. Hay muchas promesas públicas en apoyo del boicot cultural a las que puedes sumar tu nombre.

También está perfectamente bien, desde el punto de vista ético, que si eres una persona artista relativamente vulnerable (por ejemplo, si eres una persona racializada más joven y menos reconocida en un país occidental) respetes nuestras directrices de boicot cultural "en silencio", sin hacerlo público, para protegerte de la represión y las represalias.

Sean quienes sean las figuras del arte que admiras, asegúrate de que sepan que sus pares de Palestina están pidiendo un boicot cultural al apartheid israelí. La experiencia demuestra que las cartas, los tuits y los mensajes de buena fe, basados en hechos y bien argumentados, son los que mejor funcionan para convencer a estas personas para que presten atención o apoyen el boicot cultural como una forma particularmente eficaz de apoyar los derechos de Palestina. ​

Si eres artista y apoyas públicamente el boicot cultural, ¡díselo a todo el mundo! Comparte información sobre el boicot cultural en las redes sociales y cuando te reúnas con otras personas en presentaciones y exposiciones. Dile a tus pares que te rehúsas a presentar o exhibir tu trabajo en el apartheid israelí. Compártenos tu declaración pública para que podamos ayudar a difundirla.


 


 

La PACBI a veces lanza campañas públicas internacionales que a menudo consiguen convencer a artistas célebres de que no actúen en Tel Aviv, al igual que múltiples artistas con conciencia boicotearon Sun City. Sigue a la PACBI y al movimiento BDS en las redes sociales y visita esta página para obtener detalles de cualquier campaña pública en curso. Agradeceríamos tu ayuda en estas campañas.

Organizar una declaración de apoyo al boicot cultural firmada por cientos o miles de artistas de un país o género/campo en particular puede ser una forma muy eficaz de difundir el boicot cultural y atraer a nuevas personas. Contáctanos para compartir contigo nuestra larga experiencia y mejores prácticas.


 


 

Organizar un evento con ponentes, un debate o una sesión informativa puede ser una forma estupenda de reunir a la gente para debatir y aprender sobre el boicot cultural a Israel. Contáctanos para que te sugiramos ponentes e ideas para organizar una sesión informativa o un debate.


 


 

Moviliza llamados para convencer a tu centro u organización artística local de que no acepte asociaciones o patrocinios del gobierno israelí, sus grupos de presión o instituciones cómplices, y que haga pública su postura.

DIRECTRICES

La referencia para el boicot cultural a Israel es la Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI), un colectivo de intelectuales, artistas y personas trabajadoras culturales de Palestina. La PACBI cuenta con el amplio respaldo de artistas de Palestina y de la sociedad palestina en general, incluidas casi todas las organizaciones y redes culturales. La PACBI es miembro fundador del Comité Nacional Palestino de BDS (BNC, por sus siglas en inglés), la coalición más amplia de la sociedad civil palestina que lidera el movimiento global de BDS y gestiona el sitio web BDSmovement.net.

La PACBI ha establecido directrices detalladas que describen los principios del boicot cultural y cómo debe aplicarse para que sea coherente con el llamado de la PACBI a un boicot cultural y con los principios antirracistas y no violentos del movimiento BDS. Esta página es un resumen de esas directrices detalladas. Su objetivo es dar a artistas y simpatizantes una idea general de los principios del boicot cultural.

Si estás tratando de determinar si una institución, proyecto o evento es boicoteable o no, es importante que consultes las directrices completas del boicot cultural o que contactes a la PACBI - [email protected].

Directrices del boicot cultural - un resumen

La PACBI insta a artistas, personas trabajadoras culturales y organizaciones culturales internacionales a boicotear y trabajar para la cancelación de actividades que involucren al apartheid israelí, sus grupos de presión e instituciones cómplices o que encubran las violaciones de los derechos humanos por parte de Israel. Se trata de un boicot a las instituciones culturales israelíes, no a los individuos israelíes (más información a continuación).

El BDS se dirige a la complicidad, no a la identidad. El boicot cultural a Israel debe continuar hasta que Israel cumpla las tres demandas del llamado del BDS. Como se explica en la sección “¿POR QUÉ?”, las instituciones culturales israelíes pueden evitar ser objetivo del boicot si apoyan públicamente los derechos del pueblo palestino estipulados por la ONU (como se indica en el llamado del BDS) y ponen fin a toda forma de complicidad en las violaciones del derecho internacional por parte de Israel.

En concreto, la PACBI insta a boicotear:

Se pide a la comunidad artística internacional que no haga presentaciones ni exposiciones en el apartheid israelí. Esto se debe a que tales actividades contribuyen a crear la impresión de que Israel es un “país normal”, lo que sirve para encubrir sus crímenes y violaciones de los derechos humanos del pueblo palestino. Líderes y propagandistas israelíes utilizan constantemente las presentaciones en el Tel Aviv del apartheid para encubrir o hacer lavado artístico (artwashing) de su genocidio y el régimen de apartheid colonialista subyacente.

El pueblo palestino rechaza la idea de que el daño causado por la presentación o exhibición que realice una figura del arte en el apartheid israelí pueda compensarse de alguna manera con una presentación o exhibición paralela en el territorio palestino ocupado. Este intento poco ético de "equilibrio" socava los derechos del pueblo palestino.

Como regla general, todas las instituciones culturales israelíes, a menos que se demuestre lo contrario, son cómplices del mantenimiento de la ocupación israelí y de la negación de los derechos básicos del pueblo palestino. Las instituciones culturales israelíes apoyan los crímenes de Israel, ya sea mediante su silencio o su participación real en la justificación, el encubrimiento o cualquier otra forma de desviar deliberadamente la atención de las violaciones del derecho internacional y los derechos humanos por parte de Israel. Las instituciones culturales israelíes incluyen bandas musicales, orquestas, compañías de danza, compañías de teatro, productoras de cine, festivales de cine, museos, editoriales, etc.

Los productos culturales que son producidos por instituciones israelíes cómplices, como las productoras de cine, son susceptibles de boicot. Las personas artistas israelíes que reciben financiación estatal suelen firmar un contrato en el que se comprometen a ser buenos embajadores de Israel y sus políticas. Cualquier producto o evento cultural resultante es claramente susceptible de boicot.

Todos los productos culturales no israelíes (por ejemplo, internacionales, palestinos) que están financiados por organismos oficiales israelíes u organizaciones internacionales de la "marca Israel" tienen motivaciones políticas y también deben ser objeto de boicot.

Los productos culturales israelíes que reciben financiación estatal como parte de los derechos de la persona trabajadora cultural individual como ciudadana contribuyente, sin que estén obligados a servir a los intereses políticos y propagandísticos del Estado, no son boicoteables per se.

El principio general es que cualquier actividad o evento cultural realizado bajo el patrocinio o en cooperación con un organismo oficial israelí, un grupo de presión israelí o una institución cómplice constituye complicidad y, por lo tanto, merece ser boicoteado. Lo mismo puede aplicarse al apoyo o patrocinio de instituciones no israelíes que sirvan a los fines de promoción/propaganda de Israel. Los eventos y actividades incluyen exposiciones de arte, proyecciones de películas, festivales, obras de teatro, conferencias, actuaciones (música, danza, etc.), giras, entre otras actividades.

En el contexto palestino, la normalización se refiere a cualquier expresión o actividad que cree la impresión engañosa de que Israel es un Estado como cualquier otro, o que el pueblo palestino, colonizado y oprimido, e Israel, el opresor colonial, son igualmente responsables del "conflicto". Lejos de desafiar el injusto statu quo, tales actividades contribuyen a su perduración, son intelectualmente deshonestas y deben ser boicoteadas.

Un ejemplo de proyecto de normalización boicoteable sería un evento conjunto diseñado explícitamente para reunir a personas palestinas/árabes e israelíes para que puedan presentar sus respectivas narrativas o perspectivas, o para trabajar hacia la reconciliación, sin abordar las causas fundamentales de la injusticia. Sin embargo, un proyecto conjunto no es boicoteable si: (a) la parte israelí en el proyecto reconoce los derechos integrales del pueblo palestino bajo el derecho internacional (correspondientes a los 3 derechos presentes en el llamado del BDS) y (b) el proyecto/actividad es uno de "co-resistencia" a la opresión en lugar de una "co-existencia" poco ética bajo la opresión.

Las misiones de determinación de hechos patrocinadas por Israel, instituciones israelíes cómplices o grupos de presión no pueden sino encubrir el régimen de opresión de Israel contra el pueblo palestino.

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BOICOTS DE SENTIDO COMÚN

Si bien la libertad de expresión de una persona debe respetarse siempre, una persona que sea artista o escritora individual, israelí o no, no puede estar exenta de ser objeto de boicots de "sentido común" (más allá del alcance de los criterios de boicot institucional de la PACBI) que personas con conciencia de cualquier lugar del mundo pueden convocar como respuesta a la complicidad, responsabilidad o defensa que tal individuo realice sobre las graves violaciones del derecho internacional (como crímenes de guerra u otras violaciones graves de los derechos humanos), violencia racial o insultos raciales. Muchas figuras del arte de Israel han incitado al genocidio y pueden haber participado en crímenes de guerra. Estas personas deberían ser debidamente investigadas y, si se justifica, ser legalmente responsables.

Preguntas frecuentes

En 2004, la Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI) pidió boicotear a las instituciones académicas y culturales israelíes. La PACBI es miembro fundador del Comité Palestino de BDS (BNC) y se encarga de dirigir y guiar los boicots académicos y culturales.

El boicot cultural se convocó en respuesta a la participación activa de las instituciones culturales israelíes en el mantenimiento y encubrimiento del régimen israelí de colonialismo, apartheid y ocupación militar. Esta iniciativa insta a las personas y organizaciones a boicotear a las instituciones culturales israelíes cómplices y hace un llamado a que quienes se dedican al arte se nieguen a realizar presentaciones o exhibiciones en el apartheid israelí o en eventos patrocinados por Israel, sus instituciones cómplices o sus grupos de presión.

El boicot cultural al apartheid de Sudáfrica fue una inspiración clave para los llamados al boicot que realiza Palestina y sus criterios, a pesar de algunas diferencias cruciales. En particular, el boicot palestino, a diferencia del boicot cultural sudafricano, es institucional y no se dirige a individuos. Hay un número creciente de anti-sionistas israelíes que apoyan el BDS, incluido el boicot cultural a Israel.

Las instituciones culturales son parte esencial del andamiaje ideológico e institucional del régimen israelí de colonialismo, apartheid y ocupación militar contra el pueblo palestino indígena. Las instituciones culturales israelíes (incluidas las compañías de artes escénicas, los grupos musicales, las organizaciones cinematográficas, los sindicatos de personas escritoras y los festivales) le han apostado a la política oficial israelí. A pesar de los esfuerzos de un puñado de figuras del arte, la literatura y el cine con principios, estas instituciones justifican y apoyan activamente los crímenes de Israel y la negación sistemática de los derechos humanos del pueblo palestino. Ya sea a través del silencio o de la participación directa en la campaña de propaganda "Marca Israel" dirigida por el gobierno, las instituciones culturales israelíes contribuyen a encubrir y, por tanto, a mantener el régimen de opresión colonial.

Por ejemplo, mucho antes del genocidio israelí en Gaza, la imagen de Israel sufrió una fuerte caída tras la masacre de varias semanas en Gaza en 2008/09. Esto llevó al gobierno israelí a invertir más dinero en la campaña de propaganda Marca Israel para maquillar la masacre. Un alto funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí dijo al New York Times: "enviaremos novelistas y autorías de renombre, compañías de teatro, exposiciones al extranjero. De esta manera se muestra la cara más bonita de Israel".

Tras el inicio de su genocidio en Gaza, los funcionarios israelíes han anunciado 150 millones de dólares más para su presupuesto de 2025 para la "guerra de conciencias", o propaganda, según el ministro de Asuntos Exteriores israelí.

En 1984, Enuga S. Reddy, director del Centro de la ONU contra el Apartheid, dijo lo siguiente en una rueda de prensa:

"Tenemos una lista de personas que han actuado en Sudáfrica porque desconocían la situación, porque les atraía el dinero o porque no les preocupaba el racismo. Hay que persuadirles de que dejen de entretener el apartheid, de que dejen de beneficiarse del dinero del apartheid y de que dejen de servir a los fines propagandísticos del régimen del apartheid".

Del mismo modo, el boicot a las instituciones culturales israelíes cómplices está plenamente justificado por su profunda implicación en el encubrimiento, la justificación e incluso la defensa de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio, el peor de los crímenes.

El boicot, en el nivel más fundamental, consiste en “retirar [...] la cooperación a un sistema perverso”, como dijo Martin Luther King, Jr. El BDS, por su parte, hace un llamado a las personas con conciencia y a sus instituciones para que cumplan con su obligación moral de poner fin a la complicidad con el sistema de opresión de Israel.

El boicot cultural a Israel es institucional y se ajusta a la definición de libertad de expresión estipulada en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) de las Naciones Unidas. El BDS rechaza la censura y defiende el derecho universal a la libertad de expresión. El movimiento BDS, incluida la PACBI, se basa en los preceptos del derecho internacional y los derechos humanos universales. Rechaza por principio los boicots a personas por su identidad (como la ciudadanía, la raza, el género o la religión) u opinión. Por lo tanto, la mera afiliación de personas trabajadoras culturales israelíes a una institución cultural israelí no es motivo para aplicar el boicot.

Sí. Puedes leer las Directrices para el Boicot Cultural Internacional a Israel en las directrices del BDS en el menú principal. Si necesitas más información o asesoría para resolver un caso confuso, como suelen ser, contáctanos en: [email protected].

No. Nuestro boicot cultural se dirige a instituciones, no a individuos. Una excepción es cuando una persona trabajadora cultural individual es representante oficial del Estado o de una institución cultural israelí cómplice o actúa como embajadora cultural del apartheid israelí. Se deben boicotear los eventos culturales internacionales (ya sean de una persona artista individual o de un grupo) que estén patrocinados o financiados por el Estado israelí, instituciones israelíes cómplices o un grupo de presión israelí.

Además, una persona artista/escritora, israelí o de otro país, no puede estar exenta de ser objeto de boicots de «sentido común» que puedan ser convocados en respuesta a la complicidad individual atroz en, responsabilidad por o defensa de crímenes de guerra u otras violaciones graves de los derechos humanos, incitación a la violencia racial, etc. A este nivel, las personas trabajadoras culturales israelíes deben ser tratadas de la misma manera que a cualquier otro infractor en la misma categoría, ni mejor ni peor.

Varias figuras del arte israelíes han incitado al genocidio y pueden haber participado en crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad perpetrados por Israel. Estas personas deben ser debidamente investigadas y, si se justifica, consideradas legalmente responsables.

En 1984, Enuga S. Reddy, director del Centro de la ONU contra el Apartheid, dijo lo siguiente en una rueda de prensa:

"Tenemos una lista de personas que han actuado en Sudáfrica porque desconocían la situación, porque les atraía el dinero o porque no les preocupaba el racismo. Hay que persuadirles de que dejen de entretener el apartheid, de que dejen de beneficiarse del dinero del apartheid y de que dejen de servir a los fines propagandísticos del régimen del apartheid".

Israel utiliza las presentaciones de artistas internacionales como sello de aprobación de su régimen genocida de colonialismo, apartheid y ocupación militar. Independientemente de las intenciones de cada artista, sus presentaciones, proyecciones y exposiciones se utilizan para encubrir los crímenes atroces y las graves violaciones de los derechos humanos cometidos por Israel.

Actuar en Tel Aviv hoy es equivalente a actuar en Sun City, Sudáfrica, durante la era del apartheid. El difunto arzobispo Desmond Tutu, líder de la lucha anti-apartheid sudafricana, declaró en repetidas ocasiones que el sistema de apartheid de Israel es comparable, si no peor, al apartheid en Sudáfrica. Cuando la Ópera de Ciudad del Cabo cruzó la línea de protesta del movimiento palestino de BDS en 2010 y se presentó en Tel Aviv, Tutu escribió: "al igual que dijimos durante el apartheid que era inapropiado que artistas internacionales actuaran en Sudáfrica en una sociedad fundada en leyes discriminatorias y exclusividad racial, también sería incorrecto que la Ópera de Ciudad del Cabo se presentara en Israel".

La afirmación de que el boicot perjudicaría a las personas artistas israelíes que son “en gran medida progresistas”, aparte de ser bastante engañosa y basarse en una premisa falsa, tiene en realidad la intención de desviar la atención de tres hechos básicos.

En primer lugar, el boicot se convocó porque el apartheid israelí estaba perpetrando crímenes atroces contra la población palestina indígena y negándoles sus derechos básicos, incluidos los derechos y libertades culturales. En segundo lugar, el boicot cultural palestino a Israel se dirige a instituciones, no a individuos. En tercer lugar, esas instituciones, lejos de ser más progresistas que la media en Israel, son un pilar de la estructura israelí de opresión colonial y de apartheid. La mayoría absoluta de la población judía israelí, incluida la que se dedica al arte, niega los derechos básicos estipulados por la ONU a la mayoría del pueblo palestino —las personas refugiadas— y apoya el mantenimiento del apartheid israelí.

De hecho, en una encuesta israelí autorizada publicada el 10 de noviembre de 2023, semanas después del genocidio y después de que las fuerzas israelíes ya hubieran matado a más de 10.000 personas palestinas en Gaza, casi la mitad de las cuales eran infancias, un impactante total de más del 94% de las población israelí judía dijo que las "FDI" estaban utilizando "muy poca potencia en Gaza" o "una cantidad apropiada" de potencia.

¡Sí! Muchos factores apuntan al éxito del boicot cultural a Israel.

El gobierno israelí ha invertido importantes recursos para luchar contra el creciente boicot cultural a Israel. Israel se da cuenta de que su aislamiento cultural está aumentando a medida que el BDS se generaliza.

Entre las decenas de miles de personas y los cientos de organizaciones que han apoyado públicamente o han prestado atención al boicot cultural se encuentran varias figuras destacadas del arte, la literatura y la academia, entre ellas el difunto Stéphane Hessel (sobreviviente del Holocausto y colaborador de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948), John Berger, Arundhati Roy, Lauryn Hill, Judith Butler, Naomi Klein, Ken Loach, Angela Davis, The Roots, Mira Nair, Sally Rooney, Roger Waters, Lorde, Snoop Dogg, Khaled Hosseini, Brian Eno, Sam Smith, Jean Luc Godard, Miriam Margolyes, Elvis Costello, Jane Campion, Gil Scott Heron, Faithless, Zakir Hussain, Mike Leigh y muchas más.

Sí, hay una gran diferencia. El BDS pide un boicot a las instituciones israelíes, no a las personas. El boicot sudafricano fue un boicot general que se dirigió tanto a instituciones como a personas. Quienes todavía se muestran reticentes, por principio, a apoyar un boicot que se dirige expresamente a las instituciones culturales de Israel, mientras que en el pasado han respaldado –o incluso han luchado por aplicar– un boicot mucho más amplio contra artistas e instituciones culturales del apartheid sudafricano, tienen dificultades para explicar esta peculiar incoherencia.

Los activismos anti-sionistas israelíes del BDS han desempeñado un papel importante al pedir a figuras internacionales del arte que cancelen sus presentaciones en Tel Aviv y se abstengan de prestar su nombre para encubrir el apartheid israelí. Para más información, puedes contactar con nuestro aliado israelí anti-colonial: Boycott from Within.

Anti-Zionist Israeli BDS activists have played an important role in calling on international artists to cancel performances in Tel Aviv and to refrain from otherwise lending their names to whitewash Israeli apartheid. You can get in touch with our anti-colonial Israeli partner, Boycott from Within, for more information.

No. La PACBI rechaza la censura y se adhiere a la definición de libertad de expresión aceptada internacionalmente, tal como se estipula en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) de las Naciones Unidas. El movimiento BDS, incluida la PACBI, rechaza por principio los boicots a personas por su identidad (como la ciudadanía, la raza, el género o la religión) u opinión. La mera afiliación de personas trabajadoras culturales israelíes a una institución cultural israelí no es, por tanto, motivo para aplicar el boicot.

Sin embargo, si una persona representa a Israel o a una institución israelí cómplice, o si se le encarga o se le recluta para participar en los esfuerzos de Israel por “cambiar su imagen”, entonces sus actividades están sujetas al boicot institucional que pide el movimiento BDS.

El BDS es la mejor estrategia de solidaridad con la lucha por los derechos palestinos. Es lo que ha pedido la inmensa mayoría de las organizaciones de la sociedad civil palestina.

Hay muchas formas de apoyar el boicot cultural a Israel dependiendo de tu ubicación, afiliación y nivel de precariedad. El movimiento BDS opera bajo el principio de sensibilidad al contexto, lo que significa que las personas activistas locales son quienes mejor saben cómo apoyar el boicot, sin dejar de respetar las directrices establecidas por Palestina. Por ejemplo, las personas trabajadoras y las organizaciones culturales se han esforzado por cancelar eventos que violan el boicot. En otros casos se han organizado adhesiones masivas al boicot por parte de artistas. Puedes ponerte en contacto con la PACBI para conversar sobre tus ideas: [email protected]

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