El Festival de la Canción de Eurovisión enfrenta el mayor boicot y la crisis más grave de su historia, tras la retirada de cinco emisoras europeas que se negaron a compartir escenario con el genocida Israel. PACBI, que llamó a boicotear Eurovisión en 2018-19 cuando fue organizado en Tel Aviv bajo el régimen de apartheid, ha reiterado ese llamado desde 2024. Celebramos la retirada de las emisoras española, neerlandesa, irlandesa, islandesa y eslovena, y reiteramos nuestro llamado a quienes participan a boicotear este concurso cómplice y todos sus eventos.
Que emisoras, participantes, quienes presentan y otras personas sigan formando parte de Eurovisión junto a un Estado que perpetra un genocidio en curso, transmitido en vivo, equivale a ser cómplices del artwashing del genocidio. Además, la negativa de la mayoría de las emisoras participantes a retirarse ha contribuido a proteger a Israel de toda rendición de cuentas y a acelerar el descenso del mundo hacia un orden basado en la ley del más fuerte.
Millones de fans, miles de artistas, participantes anteriores —incluidos ganadores y ganadoras recientes y finalistas de selecciones nacionales de toda Europa— han respaldado nuestro llamado a excluir a Israel del concurso por su genocidio en curso, transmitido en vivo, contra 2,3 millones de palestinos y palestinas en Gaza, y por el régimen subyacente de apartheid colonial de asentamientos.
En un comunicado publicado por No Music for Genocide, más de 2.000 músicos y músicas afirman que "se niegan a guardar silencio cuando la violencia genocida de Israel musicaliza y silencia las vidas palestinas. Cuando niños y niñas en prisiones israelíes soportan golpizas por tararear una melodía. Cuando todo lo que queda de casi cada escenario, estudio, librería y universidad en Gaza son montones de escombros, bajo los cuales los cuerpos masacrados aún esperan ser recuperados y recibir una sepultura digna".
Una investigación reciente del New York Times —un medio cuya cobertura descaradamente sesgada ha contribuido a habilitar el genocidio de Israel y décadas de opresión contra el pueblo palestino— concluyó que "los esfuerzos de Israel por influir en el voto de Eurovisión fueron más amplios y comenzaron años antes de lo que se sabía". El informe también señaló que "en algunos países, bastaban unos pocos cientos de personas para inclinar el voto popular", incluso en países donde Israel es "profundamente impopular", y que en conjunto esta "campaña podría haber cambiado fácilmente el resultado del concurso". Como dijo el presidente del directorio de la emisora pública islandesa, "el gobierno israelí se apropió de Eurovisión".
En la última Asamblea General de organización de Eurovisión en Ginebra, se votó a favor de reformas superficiales pero no suspendieron a la emisora israelí KAN, profundamente cómplice. Inmediatamente después, cinco emisoras europeas se retiraron. Luego los medios israelíes revelaron que el presidente israelí Isaac Herzog había lanzado "una intensa campaña diplomática de meses que se desarrolló en gran medida detrás de escena", y presionó a las emisoras europeas para que apoyaran la inclusión de Israel. Herzog había sido mencionado en la presentación de Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia por incitación al genocidio. En respuesta a la noticia, el presidente de la emisora española RTVE declaró: "Israel maniobró en la sombra durante meses. Lo que parecía un debate democrático en Ginebra era solo una farsa cocinada en despachos… El gobierno de Israel seguirá utilizando el festival como considere oportuno".
Mientras tanto, la emisora israelí KAN ha violado todas las reglas del reglamento amañado y colonial de la Unión Europea de Radiodifusión (UER). Ha justificado e incitado sistemáticamente al genocidio en vivo y en directo. Un informe publicado por la ONU, Genocidio en Gaza: un crimen colectivo, cita la participación de Israel en Eurovisión y en la Bienal de Venecia como ejemplos destacados de cómo "Israel ha sido protegido de toda rendición de cuentas" en los foros mundiales. No haber prohibido a Israel ha contribuido a normalizar su genocidio y a destruir el Estado de derecho internacional.
Excluir a Rusia de Eurovisión por su invasión ilegal de Ucrania mientras se mantiene a Israel revela un nivel asombroso de hipocresía colonial. Amnistía Internacional afirma que la falta de suspensión de Israel en Eurovisión es "un acto de cobardía y una muestra de dobles estándares flagrantes", y agrega que "la impunidad de Israel ya no puede tolerarse".
Eurovisión es también una oportunidad para que Israel haga pinkwashing de su genocidio contra el pueblo palestino y del régimen de apartheid subyacente, como han reconocido muchos artistas, activistas y organizaciones queer y trans al sumarse al boicot. Más de 140 organizaciones LGBTQ+ de más de 30 países han respaldado el llamado del pueblo palestino al boicot de Eurovisión. En toda Europa se están realizando eventos alternativos, libres de genocidio, entre ellos en Bruselas, Oslo y Viena, ciudad sede.
Quienes organizan el concurso, la UER, han manchado por completo el certamen —que tiene como patrocinador a la empresa israelí cómplice Moroccanoil— con tal de servir a Israel mientras perpetra el genocidio contra el pueblo palestino en Gaza. El público y fans de Eurovisión han respondido de manera contundente: muchos hoteles en Viena, ciudad sede, bajaron sus precios ante la ausencia de la esperada oleada de turistas. Las cifras de audiencia de las semifinales registraron, según se informó, caídas pronunciadas en mercados clave respecto a años anteriores. La actuación de Israel en las semifinales fue interrumpida pacíficamente por una persona que gritaba "detengan el genocidio", frase que luego fue editada por la UER.
Artistas y trabajadoras y trabajadores de la cultura han adoptado posturas cada vez más firmes para desafiar la impunidad de Israel e insistir en la rendición de cuentas de las instituciones cómplices. En la Bienal de Venecia, más de 200 participantes, entre ellos artistas de numerosos pabellones nacionales, exigieron la exclusión de Israel. Ante la negativa de quienes organizan, el jurado declaró que no consideraría a los representantes de ningún Estado cuyos líderes hubieran recibido órdenes de arresto de la Corte Penal Internacional, lo que implicaba que Israel no sería evaluado. Según se informó, tras intimidación legal por parte de representantes de Israel, el jurado renunció y la Bienal anunció un nuevo premio "visitantes", abierto también al genocida Israel. En respuesta, más de 20 pabellones nacionales se retiraron de la consideración para los premios, y muchos cerraron parcial o totalmente sus exposiciones en solidaridad con una huelga histórica convocada por activistas de la solidaridad con Palestina y sindicalistas.
PACBI aplaude el trabajo incansable y estratégico de activistas de BDS, trabajadores y trabajadoras de la cultura y nuestros aliados y aliadas interseccionales en toda Europa, que han presionado con eficacia a las emisoras para que se retiren. Desde que Israel expandió su agresión a la región en su conjunto —intensificando la limpieza étnica en la Cisjordania palestina ocupada y perpetrando masacres contra los pueblos del Líbano e Irán—, representa ahora, más que nunca, una amenaza para la humanidad en su conjunto. Poner fin a la complicidad con Israel es la forma más eficaz y con mayor integridad de exigirle rendición de cuentas.
Como dijo recientemente José Pablo López, presidente de la emisora estatal española RTVE: "no hay música que pueda tapar este horror ni negocio que lo justifique. Se acabó el teatro".
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