La Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI) hace un llamado a boicotear el festival Berlinale 2025 por su complicidad en el genocidio israelí contra 2,3 millones de personas palestinas en Gaza.
Haciendo eco del llamado y las exigencias de las personas trabajadoras del campo del cine y de activistas que actúan desde Berlín, la PACBI –una de las organizaciones fundadoras del Comité Nacional de BDS (BNC), la coalición palestina más grande y líder del movimiento mundial de BDS– invita a que todas las personas participantes –incluidas las realizadoras audiovisuales, jurados, miembros de la industria y otras– se retiren del Berlinale para evitar el lavado artístico (artwashing) de la participación del Estado alemán en el genocidio israelí.
El año pasado, el sistema político y mediático dominante atacó ferozmente a las personas realizadoras audiovisuales participantes en la Berlinale que pedían el cese al fuego en Gaza y criticaban el régimen israelí de ocupación militar, apartheid y colonialismo contra el pueblo palestino.
La ministra federal de cultura de Alemania Claudia Roth, el alcalde de Berlín Kai Wegner, el senador de cultura Joe Chialo e incluso el jefe de Estado, el canciller Olaf Scholz, manifestaron su repudio contra las personas realizadoras audiovisuales que se rehusaron a permanecer en silencio respecto al asalto genocida israelí sobre la Gaza sitiada. Una persona representante del gobierno afirmó que Scholz estaba de acuerdo con que “no podemos permitir estas posturas”.
En lugar de hacer lo mínimo, defender la libertad de expresión de las personas cineastas participantes, el liderazgo de la Berlinale se puso vergonzosamente de lado del gobierno alemán, con lo cual llevó la censura alemana al siguiente nivel. La directora ejecutiva del festival incluso señaló que “entienden la indignación” de los políticos alemanes racistas anti-Palestina.
A diferencia del claro apoyo de la Berlinale hacia las personas realizadoras audiovisuales de Ucrania e Irán, el festival no ha denunciado en absoluto el genocidio israelí y el sistema de apartheid, colonialismo y ocupación militar que lo sostiene. También ha fallado en siquiera mencionar las miles de personas palestinas que Israel ha exterminado en Gaza.
El mes pasado, la Berlinale denunció ante la policía alemana a un miembro del personal que había expresado su solidaridad con el pueblo palestino, lo que puso en peligro su seguridad personal. En el contexto alemán de represión extrema contra la población palestina, el aumento constante del fascismo y la profunda complicidad del país en la provisión de armas, la defensa y la protección frente a la responibilización de Israel por el genocidio en Gaza, las acciones de la Berlinale constituyen una complicidad atroz en la normalización y el encubrimiento de crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio, el peor de los crímenes.
Israel –con la complicidad de Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y otros países occidentales– ha destruido las condiciones de vida en Gaza. El genocidio de Israel ha incluido "domicidio, urbicidio, escolicidio, medicidio, genocidio cultural y, más recientemente, ecocidio", según especialistas en derechos humanos de la ONU.
A medida que se afianza el inestable acuerdo de cese al fuego en Gaza, solo una enorme presión puede poner fin a la impunidad de Israel. De lo contrario, el cese al fuego puede permitir que Israel continúe con un genocidio menos visible, aunque no menos devastador, y que provoque menos indignación. La impunidad también permitiría a Israel continuar con sus masacres y acelerar el robo de tierras en la Cisjordania ocupada ilegalmente, especialmente en Jerusalén Este.
Quienes trabajan en el cine tienen el profundo deber ético de no perjudicar la lucha palestina y de evitar encubrir el genocidio y el régimen de apartheid de Israel. Este genocidio, que incluye un genocidio de periodistas y un genocidio cultural, se ha cometido con el pleno respaldo del gobierno federal alemán, que financia la Berlinale, y el festival se ha puesto sistemáticamente del lado del gobierno.
Agradecemos a las personas cineastas, críticas y miembros del jurado que se han negado ya a participar en la Berlinale y hacemos un llamado a todas las demás personas para que se les unan. ¿Cómo pueden las personas que trabajan en el campo del cine internacional participar con la conciencia tranquila en un festival que es cómplice de la destrucción sistemática de la cultura, la vida y los medios de subsistencia del pueblo palestino?
Con la inminente administración Trump amenazando a las comunidades marginadas, racializadas y vulnerables en Estados Unidos y en todo el mundo, y con las fuerzas de extrema derecha y fascistas en marcha en Europa, especialmente en Alemania, nunca ha sido más urgente adoptar una postura moralmente coherente para la liberación colectiva y la aplicación del derecho internacional.