RESUMEN
El régimen de colonialismo y apartheid de Israel, que oprime al pueblo indígena palestino desde 1948, impide que las personas palestinas practiquen sus deportes.
Durante los ataques genocidas de Israel contra Gaza, el ejército israelí ocupó el estadio Al Yarmouk y lo transformó en un centro de detención, tortura e interrogatorio, antes de destruirlo por completo.
De manera regular, deportistas y atletas de Palestina son víctimas de agresiones, encarcelamientos y asesinato. Se les niega la libertad de movimiento para asistir a partidos, competencias y entrenamientos. Se han bombardeado y destruido estadios e infraestructura deportiva palestina. Israel impide incluso la importación de material deportivo y la creación de instalaciones deportivas.
El racismo contra las personas palestinas está institucionalizado en el deporte israelí, desde las ligas de fútbol juvenil segregadas hasta el odio antipalestino de los clubes de personas aficionadas, cuyas prácticas discriminatorias suelen permanecer impunes.
Además, a los clubes de fútbol y baloncesto israelíes con sede en colonias ilegales se les permite competir en las ligas oficiales israelíes, lo que convierte a los organismos rectores internacionales FIFA y FIBA en cómplices de las violaciones del derecho internacional por parte de Israel.
A pesar de todo ello, los organismos deportivos dominados por Occidente han ignorado el problema y se han negado a tomar medidas. Más de 300 clubes deportivos palestinos y decenas de organizaciones de la sociedad civil están llamando a #VetarAIsrael (#BanIsrael) de los Juegos Olímpicos. Únete a nuestro intento de prohibir la presencia de Israel en los foros deportivos internacionales, incluidos el Comité Olímpico Internacional (COI) y la FIFA, hasta que ponga fin a sus graves crímenes contra las personas palestinas y a sus ataques contra el deporte palestino.
¿POR QUÉ?
El régimen israelí de colonialismo y apartheid lleva décadas negando a las personas palestinas sus derechos básicos, entre ellos los culturales. Israel ha matado y mutilado a cientos de personas atletas palestinas, incluyendo durante su asalto genocida a Gaza que comenzó en octubre de 2023.
Pero Israel ha destruido deliberada y sistemáticamente estadios e infraestructura deportiva palestinas y ha detenido a personas jugadoras y atletas palestinas desde mucho antes del genocidio contra 2,3 millones de personas palestinas en la Franja de Gaza ocupada y asediada. Israel ha restringido la libertad de circulación de personas atletas palestinas de la Cisjordania ocupada al prohibirles entrenar con sus homólogas de la Franja de Gaza y sometiéndolas a interrogatorios en los puestos de control cuando viajan a través de Cisjordania o al extranjero para participar en competencias internacionales. En el pasado las fuerzas israelíes han atacado deliberadamente con munición real los pies de futbolistas adolescentes de Palestina.
Entre tanto, Israel permite jugar en sus ligas oficiales a equipos de fútbol y baloncesto con sede en sus colonias ilegales, construidas en tierras palestinas robadas. La FIFA, la FIBA y el COI no han tomado medidas contra Israel por la inclusión de estos equipos ilegales en sus ligas oficiales, ni por sus ataques a los deportes palestinos. Al no actuar, estos organismos deportivos están permitiendo que Israel maquille con deporte el desplazamiento forzado de las personas palestinas, el régimen de apartheid y los ataques militares genocidas contra el pueblo palestino. Estos mismos organismos deportivos impusieron sanciones a Rusia poco después de su invasión ilegal de Ucrania; sin embargo, no solo se niegan a responsabilizar a Israel por su historial de décadas de graves crímenes contra las personas palestinas, que ahora incluyen el genocidio, sino que también lo protegen activamente de la rendición de cuentas.
EL pueblo palestino están llamando a #VetarAIsrael (#BanIsrael) de los deportes mundiales, así como se hizo con Sudáfrica durante el apartheid.
El régimen de apartheid de Israel ha matado y mutilado a decenas de personas futbolistas y atletas palestinas en sus repetidos asaltos militares a la asediada Gaza, en particular durante el Genocidio de Gaza, y en sus ataques en toda la Cisjordania ocupada.
En 2018 se fundó en Gaza la Asociación Palestina de Fútbol para Amputados. Esta asociación está conformada principalmente por personas jugadoras que perdieron extremidades por los repetidos asaltos militares israelíes contra el pueblo palestino en Gaza y por disparos de francotiradores en protestas pacíficas.
El pueblo palestino lleva mucho tiempo quejándose ante organismos deportivos como la FIFA y el COI de los ataques israelíes contra el deporte palestino, que incluyen detenciones, torturas, denegación de permisos de circulación a atletas, bombardeos de estadios de fútbol e interrupciones rutinarias de la importación de material deportivo.
El muro ilegal de Israel, las colonias, la política de asedio, el toque de queda y los controles militares de carreteras han obstaculizado sistemáticamente las prácticas deportivas del pueblo palestino y han impedido a las personas atletas palestinas el entrenamiento regular y la participación en partidos y torneos, tanto en el país como en el extranjero.
Además, Israel impide sistemáticamente que los equipos deportivos palestinos viajen y niega la entrada de atletas internacionales al territorio palestino ocupado.
Israel ha detenido habitualmente a personas jugadoras palestinas antes de los partidos. En 2012, Israel demolió un centro comunitario en Silwan que atendía a dos equipos de fútbol y a 300 infancias.
Además, personas futbolistas palestinas se han visto obligadas a poner fin a sus carreras deportivas tras recibir disparos en las piernas por parte de las fuerzas israelíes.
Los equipos de fútbol israelíes promulgan políticas racistas hacia las personas palestinas. La Asociación Israelí de Fútbol no ha abordado ni sancionado a los equipos que la componen por tolerar y perpetuar el racismo y el discurso de odio extremista. A continuación se exponen algunos ejemplos de estas estrategias discriminatorias.
Guy Levi, ex entrenador del destacado equipo israelí Beitar Jerusalén, declaró que no incorporaría a un ciudadano palestino de Israel al equipo. Señaló que “Así hubiera un jugador que encajara profesionalmente, no lo incorporaría”.
Las personas hinchas del equipo han atacado habitualmente a personas palestinas y se las ha visto entonando cánticos de “muerte a los árabes” en partidos contra equipos palestinos. Amit Ben Shushan, futbolista del Beitar Jerusalén, también cantó con el público “odio a los árabes” cuando ganaron la Copa de Israel en 2009.
La Asociación Israelí de Fútbol (IFA, por sus siglas en inglés) organiza ligas juveniles segregadas en función del origen nacional, lo que impide que las personas jóvenes palestinas e israelíes jueguen juntas.
Mientras Israel destruye deliberadamente estadios de fútbol palestinos y detiene a personas jugadoras palestinas, permite que equipos localizados en colonias ilegales jueguen en sus ligas de fútbol y baloncesto.
Las colonias israelíes se consideran un crimen de guerra según el Derecho Internacional Humanitario. El asesor especial de la ONU sobre deporte para el desarrollo y la paz, 66 integrantes del Parlamento Europeo, 30 miembros del Parlamento Suizo, más de 40 integrantes del Parlamento danés, 38 miembros de la Cámara de los Comunes británica, organizaciones de la sociedad civil, personas aficionadas al fútbol y Human Rights Watch han instado a la FIFA a resolver la cuestión de los clubes localizados en las colonias.
Un informe de abril de 2016 encargado por la FIFA y redactado por John Ruggie formula recomendaciones para que la FIFA aplique en todas sus actividades los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre las Empresas y los Derechos Humanos, los cuales describen las responsabilidades de las empresas en materia de derechos humanos. Esto incluye la exclusión de los equipos de las colonias israelíes o la suspensión de la IFA de la FIFA.
Human Rights Watch (HRW) ha documentado las graves consecuencias de las colonias israelíes y ha señalado que: “están situadas en tierras que han sido arrebatadas ilegalmente a las personas palestinas, explotan recursos naturales que pertenecen a las personas palestinas pero que se asignan de forma discriminatoria a favor de israelíes, y forman parte de un régimen discriminatorio que privilegia a las empresas israelíes mientras impide el desarrollo de empresas, instituciones sociales y culturales e infraestructura palestinas”.
El informe de HRW sobre los equipos de las colonias israelíes destaca el apoyo que la IFA presta a la sostenibilidad de las colonias a pesar de contravenir los acuerdos internacionales. Como resultado, la IFA “participa en actividades empresariales que apoyan las colonias. Los clubes de fútbol de las colonias proporcionan empleo a tiempo parcial y servicios recreativos a las personas colonas, lo que hace que las colonias sean más sostenibles. Así, se apoya un sistema que existe gracias a graves violaciones de los derechos humanos”.