No Other Land

La posición de PACBI frente a la película No Other Land

La posición de la Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI) frente a la película No Other Land

La Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI, por sus siglas en inglés) —creada por el Comité Nacional Palestino de BDS (BNC) que lidera el movimiento mundial de BDS para desarrollar y garantizar la armonía con las directrices de anti-normalización del movimiento— ha recibido muchas peticiones de posicionamiento frente a la pelílcula No Other Land, tanto antes como después de que este obtuviera un Oscar. Esto se debe a la polémica latente en torno a la película, la cual se ha extendido ahora que ha sido premiada con el Oscar a mejor documental.

La PACBI reconoce la importancia de participar en este debate, pero hay un fuerte deber ético de hacerlo de manera que haga énfasis en la lucha por poner fin al genocidio israelí contra los 2,3 millones de personas palestinas en Gaza y la agresión y limpieza étnica masiva en los campos de personas refugiadas de Cisjordania y Jerusalén en particular, todo ello permitido por el Occidente colonial y liderado por Estados Unidos. También es crucial contextualizar esta discusión en el régimen israelí de colonialismo de asentamientos y apartheid, con el que llevan 76 años atentando contra los pueblos indígenas de Palestina. 

Desde el momento en que la película No Other Land comenzó a proyectarse internacionalmente, Israel, sus enormes grupos de presión y aliados racistas anti-Palestina en la hegemonía cultural occidental (en Estados Unidos, Alemania y otros lugares) han estado atacándola e intentando suprimirla. Esto se debe a que consideran que expone una importante, aunque parcial, dimensión del sistema de opresión colonial israelí al que está sometido el pueblo palestino de diversas formas y al cual opone resistencia. La exposición de los crímenes de Israel, como la limpieza étnica de Masafer Yatta, es interpretada como un fortalecimiento del movimiento de solidaridad con Palestina y una expansión del ya creciente movimiento de BDS, al que Israel ha considerado por más de una década como una “amenaza estratégica” a su régimen de opresión.

Sin embargo, es importante notar que los ataques de Israel contra cualquier proyecto que viole las directrices de anti-normalización no juegan un papel importante a la hora de decidir si BDS lanzará una campaña de boicot contra un proyecto en particular. De acuerdo con los principios y el espíritu de las directrices del movimiento, nuestra prioridad central siempre es defender los derechos básicos del pueblo palestino a través del desmantelamiento del régimen israelí de colonialismo de asentamientos y apartheid. Dados los limitados recursos con los que cuenta, el movimiento BDS debe escoger sus objetivos cuidadosamente, siguiendo unos criterios cuya efectividad ha sido demostrada en las dos décadas pasadas. 

Pero otro factor importante es que las personas palestinas, muchas de las cuales son árabes, así como muchas otras que hacen parte del movimiento global de solidaridad, han criticado la película al señalar que se trata de un caso de normalización y algunas personas han pedido que se boicotee. 

Entonces, ¿Cuál es la posición del movimiento BDS? 

En primer lugar, la Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI) llegó desde el comienzo a la conclusión de que esta película efectivamente viola de diferentes formas las directrices anti-normalización. El movimiento BDS siempre ha luchado contra la normalización, pues se trata de una poderosa arma que los opresores utilizan para encubrir sus crímenes, colonizar las mentes de los pueblos oprimidos y menoscabar la solidaridad mundial con la lucha por el fin de la opresión.

Más allá de las intenciones —y según las directrices anti-normalización acordadas por la mayoría de la sociedad civil palestina—, la normalización es la participación en cualquier proyecto, iniciativa o actividad, local o internacional, que una (en la misma “plataforma”) personas palestinas (o árabes) e israelíes (individuos o instituciones) y que no cumpla las siguientes dos condiciones: 

  1. El lado israelí debe reconocer públicamente los derechos inalienables del pueblo palestino afirmados por la ONU (mínimamente poner fin a la ocupación y al apartheid y el derecho de las personas palestinas refugiadas a regresar).
  2. La actividad conjunta debe constituir una forma de co-resistencia contra el régimen israelí de ocupación, colonialismo de asentamientos y apartheid.

No Other Land fue producida con ayuda de Close-Up, una organización que participa en la normalización y por lo tanto es boicoteada por muchas personas que realizan audiovisuales y por la PACBI. Más aún, algunas de los miembros israelíes del equipo no han dejado constancia de su apoyo a los derechos integrales del pueblo palestino. No han reconocido que Israel está perpetrando un genocidio o incluso han hecho afirmaciones extremadamente dañinas e inmorales referidas a la falsa equivalencia entre la parte colonizadora y la parte colonizada que pueden ser utilizadas para justificar el genocidio israelí. En este sentido, la película ciertamente viola las directrices anti-normalización del movimiento BDS.

Reconocemos que el equipo de la película publicó un comunicado en el que se mencionan de manera explícita la Nakba, la limpieza étnica, el colonialismo de asentamientos y el apartheid. Sabemos que exigir justicia para las personas palestinas refugiadas implica un avance en las graves fallas previamente mencionadas; sin embargo, el comunicado sigue sin identificar a Israel como el perpetrador de todos estos crímenes.*

En segundo lugar, a pesar de lo anterior y dejando de lado las directrices del BDS, resulta importante reconocer que como pueblo palestino no necesitamos validación, legitimación o permiso de Israel para narrar nuestra historia, nuestro presente, nuestras experiencias, nuestros sueños y nuestra resistencia —incluida la resistencia desde el arte— contra el sistema colonial de opresión que nos niega la libertad y los derechos inalienables. Por esto es imperativo que desafiemos las condiciones racistas, encubiertas o manifiestas, que nos impone el Occidente colonial y sus instituciones hegemónicas, las cuales no ofrecen plataformas a las personas palestinas a menos que alguien isrealí haya otorgado permiso o validación.

Pero, ¿por qué la PACBI está comunicando esta posición recién ahora?

La PACBI no había hecho pública su posición, pero la ha compartido con muchas personas cineastas y organizadoras de festivales que han preguntado en el último año.

Si bien desde la PACBI entendemos el debate en torno a la película como un indicador del aumento de la resistencia popular contra la normalización, lo cual apreciamos, es importante recordar que nos esforzamos por promover un “radicalismo estratégico” que prioriza objetivos culpables de altos grados de complicidad y a través de los cuales podemos lograr un mayor impacto. Lo anterior, bajo la guía de nuestros principios y nuestro ambicioso propósito de poner fin a la complicidad internacional con la opresión israelí y avanzar en la lucha por la liberación de Palestina. Así, la PACBI no realiza comunicados públicos para cada caso de normalización y sinceramente tampoco tiene la capacidad para hacerlo.

En los últimos 17 meses del genocidio estadounidense-israelí en Gaza, todo el movimiento BDS —incluyendo la PACBI y todos sus aliados y redes— ha estado liderando, diseñando y apoyando muchas campañas estratégicas para cortar los lazos de complicidad internacional con el genocidio israelí y el régimen subyacente de colonialismo de asentamientos y apartheid. Una parte crucial de este trabajo siempre ha sido luchar contra las narrativas y estereotipos coloniales propagados por Israel y sus aliados racistas anti-Palestina.

Dados los muchos proyectos de boicot cultural a nivel mundial que la PACBI tuvo que liderar o apoyar durante este genocidio que continúa, No Other Land no fue una prioridad antes de los premios Oscar. Ahora, dada su creciente notoriedad —en particular después de ser galardonada en estos premios—, consideramos importante explicar cómo esta película viola las directrices del BDS para mejorar la comprensión colectiva de la normalización y sus peligros y para proteger nuestra lucha del riesgo de utilizar la normalización para encubrir el genocidio. Los fines nunca justifican los medios antiéticos.

Durante décadas, Hollywood ha deshumanizado a las personas palestinas, árabes, musulmanas, indígenas, negras y otras comunidades racializadas. Decenas de cineastas de Palestina afirmaron recientemente en una carta abierta que sentían “indignación por la deshumanización y el racismo que exhibió parte de la industria del entretenimiento occidental hacia nuestra gente, incluso durante estos tiempos difíciles”. Esta deshumanización es uno de los factores que posibilita el genocidio israelí, por lo que no resulta sorprendente que muchas personas hayan pasado por alto el problema de normalización presente en la película, que ya es bastante problemática, y la hayan aplaudido por contribuir al cuestionamiento de esa misma deshumanización.

Finalmente, nuestra lucha gradual y basada en principios dependerá de que miles de esfuerzos colectivos, con principios y estratégicos se unan desde diferentes frentes. En esta lucha, tener ética y principios significa que nunca debemos comprometer los derechos de nuestro pueblo. Tener estrategia implica priorizar nuestros objetivos para maximizar el beneficio a favor de nuestra lucha para conseguir esos derechos. Los pueblos indígenas palestinos no tienen otra tierra además de Palestina. Pero con seguridad debemos tener una forma de luchar por la liberación y la autodeterminación que esté libre de las cadenas menos visibles de la normalización.


* Tras la publicación de este comunicado, las personas que dirigieron No Other Land actualizaron el comunicado compartido en la página de la película. Ahora nombran a Israel como el perpetrador y mencionan el genocidio israelí en Gaza. A continuación se encuentra una captura de pantalla de la versión anterior y su traducción al español.

 

Traducción: Estamos haciendo esta película en conjunto, como colectivo palestino-israelí, porque queremos desesperadamente detener la actual limpieza étnica de la comunidad de Masafer Yatta, y porque queremos resistir a la realidad del Apartheid en el que nacimos - desde lados opuestos, desiguales. La vida en nuestra tierra es cada día más aterradora, más violenta, más opresiva, y nos sentimos impotentes, luchando contra sistemas de control muy poderosos. Solo podemos gritar algo radicalmente diferente al mundo: esta película, cuya esencia no solo es prueba de los crímenes de guerra del colonialismo de asentamientos que están sucediendo en el presente, sino una propuesta para el futuro, una búsqueda de un camino hacia la justicia, la equidad y el fin del apartheid… Hicimos esta película porque creemos que no puede haber un futuro justo entre el río y el mar para todas las personas sin una justicia real para el pueblo palestino y las personas refiguadas palestinas. El tema del desplazamiento, desde la Nakba hasta hoy, del pueblo palestino es crucial para nuestra película, ya que esperamos provocar un cambio para ponerle fin, permitiendo a las personas desplazadas regresar a sus hogares y vivir en paz.