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“El Racismo y la Discriminación Racial son la Antítesis de la Libertad, la Justicia y la Igualdad”

El movimiento global de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) por la libertad, la justicia y la igualdad del pueblo palestino es un movimiento inclusivo y no violento de derechos humanos que rechaza todas las formas de racismo y discriminación racial. El movimiento está dirigido por el Comité Nacional Palestino de BDS (BNC, por sus siglas en inglés), la coalición más grande de partidos políticos, sindicatos laborales y profesionales, redes de personas refugiadas, comités populares y organizaciones palestinas.

El llamado de la sociedad civil palestina de 2005 a favor del BDS, que pide el fin de las flagrantes violaciones del derecho internacional por parte de Israel y la salvaguarda de los derechos humanos del pueblo palestino, se basa en los principios establecidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Esta estipula que "todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos". Todas las personas tienen derecho a todos los derechos y libertades fundamentales "sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición".

Sobre la base de este compromiso de principios del movimiento BDS con la igualdad de derechos de todos los seres humanos, independientemente de su identidad, nos oponemos firmemente a las ideologías, políticas, leyes y prácticas que promueven el racismo. Rechazamos el sionismo, ya que constituye el pilar ideológico racista y discriminatorio del régimen israelí de ocupación, colonialismo de asentamientos y apartheid que ha privado al pueblo palestino de sus derechos humanos fundamentales desde 1948.

De acuerdo con la definición de la ONU de discriminación racial, el movimiento BDS no tolera ningún acto o discurso que adopte o promueva, entre otros, el racismo contra las personas negras, contra las personas árabes, la islamofobia, el antisemitismo, el sexismo, la xenofobia o la homofobia.

Condenamos enérgicamente el apartheid, el genocidio, la esclavización, la explotación colonial y la limpieza étnica —que son crímenes de lesa humanidad basados en el racismo y la supremacía racial— y exigimos el derecho de sus víctimas, entre ellas sus descendientes, a una reparación integral. Condenamos igualmente y nos solidarizamos con las víctimas de otras violaciones de los derechos humanos, como la trata de personas, la explotación laboral y la explotación sexual.

Siguiendo la guía de la agenda inclusiva de la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia —celebrada en 2001 en Durban, Sudáfrica— los principios del movimiento BDS incluyen los valores de la diversidad cultural, la solidaridad y el apoyo mutuo entre las víctimas del racismo y la discriminación racial.

A partir de estos valores, nos solidarizamos con las personas de ascendencia africana, los pueblos indígenas y las personas sin tierra, refugiadas, migrantes, explotadas y oprimidas para el progreso económico de unos pocos, así como con quienes sufren discriminación y persecusión por sus creencias o identidad, incluida la casta. Apoyamos sus luchas por la justicia racial, económica, de género, medioambiental y social.

Extendemos nuestro apoyo a todas las comunidades marginadas, entre otras, árabes, negras, indígenas, musulmanas, judías, asiáticas, latinas, romaníes y dalit, que son víctimas de movimientos xenófobos y racistas de extrema derecha que han llegado o están llegando al poder, especialmente en Estados Unidos, Europa, Sudamérica, India y otros lugares.

También nos solidarizamos con las luchas de todas las minorías del mundo árabe contra el racismo y la discriminación racial y por la plena igualdad y justicia.

Los principios del movimiento BDS exigen una solidaridad proactiva con las comunidades oprimidas de todo el mundo y con todas las víctimas de actos y retórica racistas, ya que la nuestra es una causa común. Apoyamos su resistencia en armonía con el derecho internacional, contra la intolerancia, las ideologías y prácticas racistas.

El racismo y la discriminación racial son la antítesis de la libertad, la justicia y la igualdad.