El horror genocida transmitido en vivo —masacres constantes y hambruna inducida— que el régimen de apartheid israelí está infligiendo a millones de palestinos y palestinas en la Franja de Gaza, ocupada ilegalmente, ha llegado a un punto límite. Cuando miles de nuestros bebés miran a la muerte a los ojos porque la ocupación israelí impide el ingreso de todos los bienes a Gaza —incluyendo leche infantil y suministros médicos esenciales—, NUNCA MÁS ES AHORA.
Por primera vez en la historia, incluso los gobiernos más cómplices del mundo se ven obligados —por la presión de los pueblos y la indignación moral— a considerar públicamente medidas de rendición de cuentas contra Israel, y rompen así este tabú. Esta es otra señal de que nuestra presión popular y colectiva a través del BDS está funcionando.
Pero tenemos que mostrar a todos los gobiernos del mundo que las poses y las declaraciones vacías para calmar a una opinión pública indignada no alcanzan.
Los Estados tienen la obligación legal y ética de poner fin a su vergonzosa complicidad con el genocidio israelí. Y todas y todos debemos redoblar la presión como nunca antes para que cumplan con estas obligaciones! Si no es ahora, ¿cuándo?
Este es nuestro momento. Nunca Más no es un eslogan: es un compromiso. Nunca Más es AHORA.
Levantémonos juntas y juntos con valentía y determinación por la liberación de Palestina y por la defensa de toda la humanidad. Derrotemos la lógica de “la ley del más fuerte”, porque la solidaridad es nuestro futuro.
Si bien algunas declaraciones recientes pueden reflejar un cambio político simbólico, llegan demasiado tarde y están peligrosamente lejos de cumplir con las obligaciones que impone el derecho internacional. No se ha mencionado ninguna sanción real para detener el genocidio transmitido en vivo que Israel lleva a cabo en Gaza.
En todo el Sur Global —especialmente en los países árabes, la Organización de Cooperación Islámica, los BRICS, la Unión Africana y América Latina— llamamos a los pueblos a movilizarse, a protestar pacíficamente como nunca antes y a exigir que sus gobiernos pongan fin de inmediato a su complicidad con el Israel genocida, y cumplan con sus obligaciones legales y morales.
La sociedad civil palestina, los y las expertas en derechos humanos de la ONU y el derecho internacional coinciden en una misma exigencia: rendición de cuentas, el deber de detener el genocidio y luego sancionar a sus responsables.
Diríjanse a sus gobiernos y representantes con estas demandas urgentes.
Incluso en los países del Occidente colonial, la situación está cambiando. La presión popular desde abajo está alcanzando niveles históricos, forzando a gobiernos e instituciones profundamente cómplices a proponer medidas sin precedentes de rendición de cuentas, aunque sigan siendo débiles e insuficientes. Después de 77 años de colonialismo de asentamientos y apartheid israelí, finalmente empezamos a ver grietas en el muro de su “impunidad total”, como incluso dijo alguna vez el Secretario General de la ONU.
¡Escriban ahora a sus gobiernos o representantes electos usando este modelo!
Este no es momento para dudas ni para retóricas vacías. Es momento de imponer sanciones legítimas.
Como han señalado expertos y expertas en derechos humanos de la ONU tras el fallo de la Corte Internacional de Justicia sobre la ocupación ilegal y el apartheid de Israel, para cumplir con sus obligaciones legales, los Estados deben, como mínimo:
- “Cancelar o suspender relaciones económicas, acuerdos comerciales y vínculos académicos con Israel que puedan contribuir a su presencia ilegal y régimen de apartheid en el territorio palestino ocupado”, y
- “Imponer un embargo total de armas a Israel”.
¡Tenemos que HACER QUE LO CUMPLAN!