Nakba

Nakba 77: 7 Hechos y 7 Pedidos

En el 77° aniversario de la Nakba de 1948 (1947-1949), el movimiento BDS comparte estos 7 hechos y 7 pedidos para una solidaridad efectiva.

 

 

En el 77° aniversario de la Nakba de 1948 (1947-1949) —la limpieza étnica y expulsión de la mayoría del pueblo palestino indígena y la destrucción de cientos de nuestras ciudades y pueblos para crear Israel como un régimen colonial de asentamientos basado en la supremacía judía y el apartheid— el movimiento BDS comparte estos 7 hechos y 7 pedidos para una solidaridad efectiva.

Hecho #1: Israel, como casi todos los regímenes coloniales de asentamientos en la historia —desde la Isla Tortuga hasta Australia—, ha buscado constantemente como objetivo central eliminar al pueblo palestino indígena para reemplazarnos por porblación colona y, crucialmente, convertirse en un Estado “normal”. El proyecto de colonización sionista ha fracasado hasta ahora en alcanzar ese objetivo: hoy en día, las y los palestinos representan nuevamente la mayoría en la Palestina histórica, incluso sin contar a la mitad del pueblo palestino que vive en exilio forzado.

Actualmente, sin embargo, Israel considera que el ascenso al poder de sus aliados naturales —fuerzas fascistas en Estados Unidos y en todo el Occidente colonial— representa el momento más oportuno para implementar lo que líderes israelíes llaman abiertamente la “Nakba de Gaza”: la eliminación de las y los palestinos indígenas que aún quedan, mediante el exterminio masivo y/o una aceleración radical de su política continua de limpieza étnica. Israel es un Estado paria, hoy más alejado que nunca de cualquier normalidad.

Hecho #2: Armado, financiado y respaldado principalmente por el Occidente colonial liderado por Estados Unidos, Israel está perpetrando un genocidio: extermina, mutila y desplaza por la fuerza a 2,3 millones de palestinos y palestinas en Gaza, y destruyen la Franja de Gaza —ocupada y asediada ilegalmente— y su civilización de 4.000 años. Al mismo tiempo, Israel intensifica su brutal agresión en Cisjordania ocupada, destruye campos de personas refugiadas y lleva a cabo una limpieza étnica de decenas de miles de personas.

El hecho de que se trate del primer genocidio transmitido en vivo en la historia revela un nivel de impunidad y complicidad internacional sin precedentes, y pone de manifiesto la demolición acelerada de los cimientos del derecho internacional por parte de Israel, Estados Unidos y prácticamente todo Occidente.

Esta complicidad abarca no solo a Estados, sino también a corporaciones e instituciones —incluidas universidades, foros deportivos y culturales— que han repetido la propaganda israelí o han mantenido relaciones de negocios como si nada, tanto con Israel como con empresas e instituciones profundamente implicadas en su genocidio y régimen de apartheid. Muchos medios de comunicación y plataformas de redes sociales también deberían ser llevados ante la justicia por su rol en incitar y justificar este genocidio.

Hecho #3: La economía israelí atraviesa una “espiral de colapso”, según 130 economistas israelíes. Las señales más claras son: una "fuga de cerebros" sin precedentes, el colapso del sector tecnológico, una alta tasa de desempleo en ese rubro, la caída de la inversión internacional y una calificación crediticia cercana al nivel “basura”, según Moody’s. Cada vez más considerada por inversionistas como una #ShutDownNation (nación paralizada), Israel se ubicó en el último lugar entre 50 países en el reciente Índice de Marcas Nacionales. Incluso en el ámbito económico, el presidente del Instituto de Exportación de Israel ha reconocido: “El BDS y los boicots han cambiado el panorama comercial de Israel a nivel mundial”.

A pesar de las enormes inversiones del Estado israelí y sus influyentes grupos de presión en América del Norte y Europa —y pese a todas sus campañas de greenwashing, pinkwashing y otras formas de lavado de imagen—, Israel ha perdido su máscara propagandística de “liberalismo”. Sus exportaciones más conocidas hoy son tecnologías y herramientas de genocidio, crímenes de guerra, represión violenta, vigilancia masiva, espionaje y manipulación electoral.

Hecho #4: A pesar de todas las limitaciones evidentes y coloniales de los mecanismos del derecho internacional, es crucial reconocer que los pronunciamientos de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) y la Corte Penal Internacional en 2024 han activado como nunca antes la obligación legal de Estados, corporaciones e instituciones en todo el mundo de poner fin a toda forma directa o indirecta de complicidad con el régimen israelí de apartheid y ocupación militar ilegal. Como afirmó Craig Mokhiber, ex alto funcionario de derechos humanos de la ONU, el fallo de la CIJ en julio de 2024, que concluye que Israel practica el apartheid y que toda su presencia en el territorio palestino ocupado es ilegal, convierte al BDS “no solo en un imperativo moral y un derecho constitucional y humano, sino también en una obligación legal internacional”.

Hecho #5: Tras más de un año y medio de genocidio estadounidense-israelí, crecen los sentimientos de desesperanza e impotencia en muchos sectores. Esto no es casual: desde Jabotinsky hasta Netanyahu, y desde Ben-Gurion hasta Ben-Gvir, el movimiento sionista —con sus poderosos aliados racistas y anti-palestinos— siempre ha buscado colonizar las mentes del pueblo palestino indígena y, por extensión, del movimiento de solidaridad global con desesperanza.

Aunque no podemos predecir cuándo se alcanzará el punto de inflexión en nuestra lucha gradual por la liberación, sí podemos afirmar que estamos más cerca que nunca, a pesar del horror indescriptible que nuestro pueblo está viviendo y resistiendo. Rendirse no es una opción. Seguimos adelante, con principios y radicalismo estratégico, pase lo que pase.

Hecho #6: El apoyo internacional a la liberación de Palestina y la solidaridad con nuestra lucha interseccional, en particular a través del BDS, también han alcanzado niveles sin precedentes. Gaza se ha convertido hoy en el epicentro de la lucha global contra la era de “la ley del más fuerte” que imponen Israel, Estados Unidos y Europa. La justicia para el pueblo palestino está más entrelazada que nunca con las luchas por la justicia racial, indígena, económica, social, de género y climática. Las nuevas generaciones alzan la consigna: “Palestina nos libera a todas y todos”.

Hoy Palestina es lo que fue Sudáfrica en los años 80: no solo una lucha por la liberación, sino la encarnación misma de lo que significa ser humano, justo y con principios. La solidaridad internacional está inspirando y fortaleciendo a nuestro pueblo para seguir con su legendario sumud, resiliencia y resistencia frente a una opresión colonial feroz.

Hecho #7: El enorme crecimiento del poder popular ha llevado el impacto del movimiento BDS a nuevos niveles. Hoy está influyendo en cambios de políticas en numerosos ámbitos. En la academia, la cultura, el deporte, la política, el derecho internacional y más, el BDS ha transformado la forma en que millones de personas ven a Israel y, lo más importante, cómo se relacionan con él.

Tras haber sembrado muchas semillas y preparado el terreno con grandes coaliciones interseccionales y un “kit de herramientas” estratégico para poner fin a la complicidad en todos los niveles, el movimiento BDS —junto con sus numerosos aliados— ha impulsado una ola global de solidaridad estratégica y efectiva sin precedentes. Espacios Libres de Apartheid que se multiplican; protestas masivas; interrupciones pacíficas en empresas cómplices, especialmente las vinculadas al sector militar; campañas coordinadas contra el traslado de combustible y armamento; acampes estudiantiles; y un crecimiento exponencial del apoyo al boicot y la desinversión en los campus; cientos de espacios culturales y decenas de miles de artistas y escritoras/es que se suman al boicot cultural, todo da cuenta de esta ola resiliente.

7 Pedidos URGENTES

Cuando quemar, masacrar, mutilar, matar de hambre y sed, y desplazar una y otra vez a 2,3 millones de niños, niñas, mujeres y hombres palestinos no logra que el mundo detenga este genocidio, Gaza se convierte no solo en un “cementerio para la infancia” y para el derecho internacional, sino también para los principios fundamentales sobre los que se construye nuestra humanidad.

Para poner fin al genocidio estadounidense-israelí y ayudarnos a desmantelar el régimen de apartheid colonial israelí, el movimiento BDS llama a quienes apoyan la libertad, la justicia, la igualdad y la dignidad del pueblo palestino —y a todas las personas decentes, movimientos populares por la justicia, sindicatos y organizaciones de la sociedad civil en el mundo— a sumarse a la ola de Espacios Libres de Apartheid e intensificar como nunca antes la presión sobre:

  1. La ONU y organizaciones internacionales: para expulsar a Israel de la Asamblea General de la ONU y de eventos deportivos internacionales (Juegos Olímpicos, FIFA, UEFA, etc.); reactivar el Comité Especial de la ONU contra el Apartheid; y poner fin a los contratos de la ONU con empresas cómplices (como Microsoft, Google y Amazon) implicadas en la ocupación ilegal, el apartheid o el genocidio israelí. 

  2. Los Estados: para “cancelar o suspender relaciones económicas, acuerdos comerciales y vínculos académicos con Israel que puedan contribuir a su presencia ilegal y régimen de apartheid” e “imponer un embargo total de armas a Israel, deteniendo todos los acuerdos, importaciones, exportaciones y transferencias de armamento, incluidos artículos de uso dual que puedan ser utilizados contra la población palestina bajo ocupación”, tal como lo exigen destacadas expertas y expertos en derechos humanos de la ONU #EmbargoMilitar #EmbargoEnergetico. Estas obligaciones de los Terceros Estados también incluyen investigar y, de haber pruebas suficientes, juzgar a posibles perpetradores israelíes o de otros países involucrados en crímenes cometidos por el ejército israelí o por colonos, como ha planteado Amnistía Internacional.
     
  3. Gobiernos regionales y locales (incluidos municipios): para que pongan fin de inmediato a la colaboración con Israel y sus instituciones cómplices, ejerzan presión, retiren inversiones y excluyan de contratos a empresas cómplices, y adopten Políticas de Contratación Ética y, cuando sea posible, Políticas de Inversión Ética que excluyan a empresas implicadas en graves violaciones de derechos humanos o crímenes atroces. También deben impedir el tránsito de artículos militares y de uso dual hacia Israel.
     
  4. Sindicatos y asociaciones profesionales: para que transformen la solidaridad en presión efectiva sobre gobiernos, empresas e instituciones —incluso mediante desinversión e interrupciones pacíficas—, y garanticen que las y los trabajadores que representan no participen en acciones que impliquen complicidad con el genocidio, el apartheid o la ocupación ilegal israelí.
     
  5. Instituciones académicas y culturales: para cortar todos los vínculos con el apartheid israelí y sus instituciones cómplices; desinvertir en empresas involucradas; y adoptar lineamientos éticos para sus relaciones profesionales y corporativas.
     
  6. Empresas cómplices: para que pongan fin a su complicidad con el genocidio, el apartheid y la ocupación ilegal israelí, e intensifiquen el boicot de los objetivos prioritarios del movimiento BDS.
  7. Organizaciones jurídicas y de derechos humanos: para que investiguen y, si corresponde, ejerzan presión ante las autoridades pertinentes con el fin de hacer rendir cuentas a empresas responsables y juzgar a israelíes, personas con doble nacionalidad y otras personas implicadas —incluidas tomadoras de decisiones— sospechosas de participar o incitar a crímenes internacionales contra el pueblo palestino.