El Comité Nacional Palestino de Boicot, Desinversión y Sanciones (BNC), la coalición más amplia de la sociedad palestina que lidera el movimiento global BDS, se solidariza firmemente con activistas e inmigrantes en todo Estados Unidos, en especial de la comunidad latina, que protestan contra el aumento de las detenciones ilegales, desapariciones forzadas, encarcelamientos y deportaciones profundamente injustas llevadas a cabo por la Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. (ICE, por sus siglas en inglés).
Aunque las detenciones por parte de ICE vienen ocurriendo desde la fundación de la agencia en 2003, desde marzo de este año la segunda administración Trump ha intensificado estas acciones hasta un nivel masivo de secuestros, y apuntó en particular a activistas pro-Palestina, sindicalistas, personas defensoras de derechos migrantes y a las comunidades latinas en general. Estas redadas masivas y despiadadas se han focalizado recientemente en Los Ángeles, California, donde se han producido operativos en toda la ciudad tras el anuncio de un renovado intento de implementar la primera “prohibición musulmana” de la administración Trump. El Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD, por sus siglas en inglés), al que luego se le sumó la Guardia Nacional, desató una violencia contra manifestantes y periodistas similar a las tácticas utilizadas por el ejército israelí contra el pueblo palestino bajo su régimen de colonización y apartheid, que lleva 77 años, y su genocidio transmitido en vivo desde hace 20 meses. Esto no es una coincidencia.
Las luchas por los derechos de las personas migrantes en EE. UU. y la causa palestina han estado históricamente vinculadas. El ejército israelí, la policía militarizada y los servicios de inteligencia han entrenado a fuerzas policiales estadounidenses, incluyendo ICE y LAPD, a través del programa “Deadly Exchange” de Israel. Este programa, coordinado durante años parcialmente por la profundamente racista Liga Anti-Difamación (ADL, por sus siglas en inglés), comparte “las peores prácticas” para promover y extender la vigilancia, represión y discriminación en ambos países, incluyendo ejecuciones extrajudiciales, políticas de “tirar a matar,” asesinatos policiales, elaboración de perfiles raciales, espionaje masivo, detenciones y ataques a quienes defienden los derechos humanos. Las tácticas militares probadas durante décadas sobre el pueblo palestino indígena han sido exportadas por Israel a países de todo el mundo, y ayudaron en Estados Unidos a alimentar la violencia y el desplazamiento en América Latina, y ahora se aplica esa misma violencia en un ‘bumerán imperial’ contra migrantes y manifestantes, en su mayoría latinos y latinas, de costa a costa, desde Los Ángeles y San Francisco hasta Boston.
Las nuevas tecnologías que han hecho posibles estas redadas de ICE y han detonado esta ola de protestas son las mismas tecnologías de vigilancia biométrica y de inteligencia artificial que se prueban sobre el pueblo palestino. Empresas que son objetivos centrales del movimiento BDS por su complicidad con el régimen colonial, de apartheid y genocida de Israel, están en primera línea de la represión migratoria violenta en EE. UU., desde el muro colonial en la frontera México-EE. UU. hasta las redadas de ICE. Entre ellas está la empresa israelí fabricante de armas Elbit Systems, cuyas torres de vigilancia patrullan el muro fronterizo construido con apoyo bipartidista de Trump, Biden y varios presidentes estadounidenses anteriores.
La empresa israelí Elta, subsidiaria de Israel Aerospace Industries, fue contratada por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU. (CBP, por sus siglas en inglés) durante la administración Trump en 2017 para desarrollar un prototipo de “muro inteligente” no construido con cemento. Esta oferta le ganó a la empresa israelí Magal, conocida por sus “cercos inteligentes” utilizados por Israel en las fronteras de Gaza, Cisjordania y Egipto, y a la estadounidense Caterpillar, proveedora histórica del ejército israelí.
El software Pegasus, desarrollado por la empresa israelí NSO Group, se usa para vigilar tanto a activistas como a migrantes. Empresas tecnológicas estadounidenses como Palantir, Cisco y Google figuran entre las cada vez más numerosas compañías cómplices que desarrollan herramientas de vigilancia usadas por ICE, CBP y departamentos policiales de ciudades en todo EE. UU. Estas tecnologías de doble uso también se venden a la policía militar israelí para facilitar el genocidio contra 2,3 millones de palestinos y palestinas en la Franja de Gaza, ilegalmente ocupada.
Pero así como nuestras opresiones están entrelazadas, también lo está nuestra liberación. Esto se refleja en las banderas mexicanas y palestinas ondeando juntas en las primeras filas de las protestas en Los Ángeles y otros lugares. Cuando la gente grita “de Palestina a México, que se caigan todos los muros”, no es solo un lema. Es la realidad compartida de la colonización y la explotación corporativa, que se traduce en una lucha común por la liberación colectiva. Por eso no sorprende que, cuando estudiantes en todo el país se movilizan para boicotear universidades profundamente cómplices de Israel y para desinvertir en fondos universitarios vinculados a empresas cómplices, sus prioridades incluyan compañías que colaboran tanto con los ejércitos y sistemas penitenciarios de EE. UU. e Israel como con sus fuerzas policiales.
Como expresó Olivia Katbi, coordinadora del movimiento BDS en Norteamérica, sobre las movilizaciones estudiantiles contra la complicidad institucional en el genocidio israelí en Gaza: “Se está volviendo imposible ser ‘progresista excepto en Palestina’ porque es imposible silenciar nuestro movimiento. La lucha palestina por la libertad, justicia e igualdad se entrelaza claramente con todas las demás luchas de los pueblos oprimidos en todas partes.”
El movimiento de solidaridad con Palestina en EE. UU. se inspira y conecta orgánicamente con el movimiento por los derechos civiles, el Movimiento por las Vidas Negras, los movimientos por los derechos de migrantes y otros. Llamamos a todas las personas progresistas y de conciencia a mantenerse firmes contra la represión de ICE a nuestros movimientos y activistas, a sumarse de manera interseccional a campañas que preserven las libertades democráticas y avancen hacia la libertad, justicia e igualdad, y a intensificar los boicots y desinversiones contra las empresas tecnológicas y armamentistas cómplices que hacen posible la brutal opresión de ICE contra los movimientos migrantes en Estados Unidos y el genocidio israelí contra el pueblo palestino.
Nuestros movimientos han estado siempre unidos contra el racismo sistémico y la represión, y por un mundo sin muros. Reiteramos nuestro llamado por un mundo libre de racismo y opresión, y nos solidarizamos con todos los movimientos raciales, económicos, migrantes, de género, climáticos y sociales por la emancipación verdadera para todas y todos.