Al librar una guerra de agresión despiadada y criminal contra el pueblo de Irán, el eje genocida Israel-Estados Unidos está intensificando su intento de imponer la ley del más fuerte, lo cual representa una amenaza para toda la humanidad. Dado el estatus sin precedentes de Israel como el Estado más ilegal del mundo —por el genocidio que está cometiendo en Gaza y que es retransmitido en directo—, esta guerra debe considerarse bajo el contexto del esfuerzo desesperado por rehabilitar el régimen de colonialismo de asentamientos, apartheid y genocidio de Israel por parte del occidente colonial, liderado por el autoproclamado emperador estadounidense.
La masacre de por lo menos 165 niñas iraníes y sus docentes, que fue ignorada o suavizada en gran medida por los medios de comunicación genocidas de occidente y su tradicional racismo y deshumanización hacia las personas racializadas, pone al descubierto los verdaderos objetivos de esta agresión por parte de dos potencias nucleares canallas. Israel, con el apoyo del gobierno de Trump, quiere dividir a Irán y destruir la cohesión y la resistencia de su pueblo, tal y como ha sido su agenda en Irak, Líbano y Siria, entre otros Estados a los que ha atacado en la región.
Todo el espectro político sionista israelí —apoyado por poderosos grupos judíos y cristianos sionistas de extrema derecha de Estados Unidos— está presionando ahora para crear un “Gran Israel” que abarque partes de Egipto, Jordania, Irak y Arabia Saudí, y ya no solo Palestina, Líbano y Siria. Como ha afirmado el destacado economista estadounidense Jeffrey Sachs, la razón principal de este ataque es asegurar la “hegemonía regional de Israel”, lo cual también alimenta los intentos imperiales de Estados Unidos de alcanzar la hegemonía mundial. Para Sachs, esto refleja la enorme influencia de Israel en la formulación de políticas estadounidenses en la región.
A través de su resistencia a estos designios hegemónicos, los pueblos de nuestra región insisten en su derecho inalienable a la autodeterminación, así como en su derecho a elegir su sistema político y a determinar su destino.
Ante todo, el eje Netanyahu-Trump está librando esta guerra sin cuartel contra el pueblo de Irán. Bajo la niebla de la guerra, este eje también intensifica su genocidio contra el pueblo palestino (que continúa ocurriendo aunque de manera menos visible), así como su brutal limpieza étnica y anexión de Cisjordania. De manera simultánea libra guerras de agresión contra todos los pueblos del Líbano —han asesinado a más de 30 personas libanesas en menos de 24 horas— y Siria, donde casi a diario se experimenta la muerte y la destrucción.
Dadas las amenazas de Estados Unidos contra los pueblos de Cuba, Groenlandia y Venezuela, entre otros, casi nadie está a salvo de este descenso al abismo de la ley del más fuerte. Así, resulta necesaria una ola mundial de unidad de cara a la brutalidad y la codicia imperial para promover una paz justa y defender el derecho internacional frente a la “Junta de Paz” imperial.
Este organismo dominado por Netanyahu y Trump tiene como objetivo sustituir a la ONU y destruir el sistema jurídico internacional para evitar ser encarcelados de por vida por crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio. La Junta solo sirve al imperio, a Israel y a la oligarquía militar, energética, financiera y tecnológica, así como a sus grandes intereses empresariales que se benefician de las guerras interminables, la securitización y la colonización.
Intensifiquemos la presión del BDS para poner fin a la complicidad en el genocidio y el apartheid perpetrados por Israel, al tiempo que construimos las coaliciones interseccionales más amplias posibles para salvar a la humanidad de esta carrera hacia el abismo.