¡La presión del BDS funciona! El gigante tecnológico Intel ha detenido la construcción de una nueva fábrica de 25.000 millones de dólares en Israel, según fuentes de los medios financieros israelíes, lo que ha provocado especulaciones de que la fábrica está “en peligro de ser cancelada”. Intel sigue siendo profundamente cómplice de alimentar el botín de guerra genocida de Israel, así queintensifiquemos nuestra campaña #BoycottIntel para que ponga fin a la complicidad.
La noticia coincide con los persistentes indicadores de un impactante declive de la economía israelí.
Ya en febrero Moody's bajó la calificación crediticia de Israel por primera vez en su historia. La valoración de la calificación de Israel también se cambió a “negativa”, reflejando su creciente deuda, déficit presupuestario y problemas económicos estructurales.
Desde el comienzo del #GenocidoEnGaza, “inversionistas extranjeros han sacado más de [9 mil millones de dólares] del mercado de valores en Israel”, con casi 4 mil millones de dólares retirados de los Bonos de Israel. Un banquero israelí senior confirma: “Ya estamos sintiendo un boicot económico y en algunos países nos estamos convirtiendo en parias”.
Mucho antes del genocidio, Israel se enfrentaba a graves problemas económicos, con una caída en picado de la inversión internacional en su industria de alta tecnología (que representa la mitad de todas las exportaciones israelíes).
En parte, la decisión de Intel se debe a la creciente pérdida de confianza en la economía israelí, incluso entre los liderazgos de las empresas israelíes. Pero la retirada de Intel no es solo un efecto del declive económico de Israel, sino que se espera que cause un “duro golpe” a la “ya afectada economía” israelí. En 2022, las exportaciones de Intel Israel constituían el 1,75% de todo el PIB israelí.
La campaña #BoycottIntel del movimiento #BDS y sus organizaciones y personas aliadas en EE.UU. (incluyendo Portland Democratic Socialists of America) ha buscado la cancelación de la inversión masiva de Intel, que fue anunciada en diciembre de 2023 en medio del genocidio en curso de Israel contra 2,3 millones de personas palestinas. La principal fábrica israelí de Intel en Kiryat Gat está construida sobre las ruinas de un pueblo palestino sometido a limpieza étnica.
La inversión de Intel en Israel, una “zona de guerra”, es claramente ideológica e irresponsable. Su fábrica fue planeada a 16 millas de la Gaza ocupada y se enfrentaría a riesgos financieros y de seguridad excepcionalmente altos. Esta parte del mensaje de la campaña BDS, más que ninguna otra, parece haber irritado a partes inversoras de Intel, según fuentes internas de Intel. Ahora la empresa alude la “gestión responsable del capital” para explicar su giro de 180 grados.
Fuentes de los medios de comunicación israelíes han informado de que varias personas altas funcionarias de Intel Israel se han trasladado a Ohio, como parte del programa estadounidense para fomentar el establecimiento de fábricas de chips en el país. El movimiento BDS había señalado la ironía de que Intel alejara puestos de trabajo de Estados Unidos para trasladarlos al apartheid israelí.
Desde el 7 de octubre, más del 80% de las nuevas empresas israelíes han sufrido daños y más del 50% de ellas se han quedado con menos de 6 meses de liquidez. Según la dirección general de la principal casa de inversión en finanzas corporativas de Israel, el número de “ángeles inversores” descendió un 75% en 2023 y la inversión de capital de crecimiento en empresas israelíes se redujo un 32% interanual en el primer trimestre de 2024. Además concluyó: “Lo más sionista que se puede hacer ahora mismo es traer dinero de partes inversionistas del extranjero a Israel”.
La alta tecnología israelí está relacionada sobre todo con “los conocimientos que salen de las unidades tecnológicas militares”. La Autoridad de Innovación de Israel documenta dos tendencias que aquejan a las empresas tecnológicas: a) graves problemas para conseguir fondos y b) contratación mayoritaria en el extranjero. Dada su importancia, los problemas de la industria tecnológica afectan toda la economía israelí.
Un estudio jurídico publicado recientemente muestra que empresas como Intel corren el riesgo de ser cómplices del genocidio de Israel incluso si siguen actuando como hasta ahora y pagan impuestos a un Estado que la CIJ ha decidido que es plausible que esté cometiendo genocidio, entre otros crímenes internacionales.
Con la economía israelí hundiéndose, invertir en Israel no solo es poco ético e ilegal sino que también es financieramente irresponsable, tal como muchas empresas están descubriendo a las malas. Incluso Intel está empezando a enfrentarse a esta verdad, a pesar del fanático compromiso sionista de su director general con la inversión en Israel. Aún así, sigue siendo el mayor inversor en la economía del apartheid y el genocidio de Israel, lo que significa que nuestra campaña #BoycottIntel continuará.