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El peligroso auge del software espía de uso militar – Un día mundial de acción

El genocidio en curso que Israel está cometiendo contra 2,3 millones de palestinos y palestinas en Gaza, con el aval de potencias occidentales lideradas por Estados Unidos, el Reino Unido y Alemania, demuestra hasta qué punto el software espía puede volverse una amenaza letal. El ejército israelí utiliza estos programas para convertir los teléfonos en Gaza en herramientas de vigilancia, combinándolos con tecnología de reconocimiento facial, inteligencia artificial y reconocimiento de voz para generar objetivos para su artillería y fuerza aérea, asesinando así a decenas de miles de civiles palestinos. Esto demuestra que el software espía es un arma de guerra y que amenaza no solo al pueblo palestino, sino a toda la humanidad.

En mayo de este año, el embajador interino de Israel en España utilizó el acceso que Israel tiene a los datos de vigilancia obtenidos mediante software espía para extorsionar al gobierno español, exigiendo una postura favorable a Israel. “Mi gobierno aún no ha respondido a las revelaciones sobre Pegasus”, dijo el embajador.

El software espía es un arma utilizada tanto por regímenes autoritarios como por gobiernos que se autodefinen como “democráticos” para silenciar la disidencia y la oposición, perseguir a periodistas y abogados/as, y socavar los derechos humanos.

Empresas israelíes como NSO Group, Candiru, Intellexa, Paragon y otras han creado software espía de grado militar, como Pegasus, Predator y Graphite. Estos programas pueden infiltrarse en teléfonos, extraer información privada e incluso convertir los dispositivos en herramientas de vigilancia. Según informes, estas tecnologías fueron probadas inicialmente sobre el pueblo palestino por unidades de inteligencia israelíes antes de ser comercializadas a nivel global.

Casos de alto perfil —como el espionaje a personas cercanas al periodista saudí asesinado Jamal Khashoggi, la vigilancia a defensores y defensoras de los derechos del pueblo palestino, y el hostigamiento a periodistas mexicanos— muestran cómo este tipo de software facilita la represión a gran escala. Las víctimas suelen ser personas que luchan por la justicia, que denuncian la corrupción o que defienden las libertades fundamentales.

Esto no es solo un problema tecnológico: es una cuestión moral y legal. La venta sin control de software espía permite a los gobiernos violar la privacidad, reprimir la libertad de expresión y eludir cualquier tipo de rendición de cuentas. No podemos permitir que las empresas lucren con herramientas que facilitan la opresión y la represión.

El Consejo Europeo ignoró las recomendaciones del Comité PEGA (comité del Parlamento Europeo que investigó el uso de software espía). Estas recomendaciones habían sido adoptadas por 30 de los 33 miembros del comité, pero países como Francia, Alemania y Grecia insistieron en archivarlas para poder seguir espiando a su propia ciudadanía, en abierta violación de los derechos constitucionales.

Después de que Israel utilizara su software espía contra la administración estadounidense, el presidente Biden emitió órdenes ejecutivas y sancionó a empleados de empresas israelíes, pero dejó abiertas muchas lagunas legales que estas compañías han aprovechado. De hecho, Estados Unidos continúa comprando software espía israelí, como el de la empresa Cellebrite.

 

Junto a los horrores provocados por el uso de este software, también hay señales de esperanza:

  • El gobierno de Colombia abrió una investigación sobre la compra corrupta de Pegasus por parte de la anterior administración autoritaria.
  • La organización catalana Irídia presentó cargos contra tres ejecutivos de NSO Group por su implicación en actividades ilegales contra un abogado en el marco del caso CatalanGate. También se envió una Orden de Investigación Europea a Luxemburgo por la fuerte presencia allí de esa empresa israelí.
  • Periodistas y activistas de la sociedad civil en Ghana están alentando a la población a exigir transparencia sobre las herramientas de vigilancia (principalmente israelíes) que se usan en su contra.
  • Un tribunal estadounidense falló contra NSO Group por espiar ilegalmente a personas usuarias de WhatsApp y ordenó una indemnización de 612 millones de dólares. Lamentablemente, ese dinero no será destinado a las personas afectadas, sino a la empresa Meta.

Es hora de actuar

El sábado 21 de junio, la Red Global Contra el Software Espía (GNAS, por sus siglas en inglés) convoca a una jornada mundial de acción contra el uso de software espía.

  1. Exijan prohibiciones: Los Estados deben imponer vetos estrictos a la venta y uso de software espía invasivo.
  2. Responsabilidad empresarial: Las empresas que desarrollan estas herramientas deben rendir cuentas por sus usos ilícitos y ser objeto de campañas globales de desinversión.
  3. Conciencia pública: Es necesario que más personas comprendan cómo estas tecnologías amenazan la democracia y los derechos humanos.
  4. Acción colectiva: Activistas, periodistas y ciudadanos y ciudadanas deben presionar a los gobiernos para que prohíban el software espía antes de que cause más daño.

El momento de actuar es ahora. Si no detenemos el comercio de software espía, seguiremos empoderando a dictadores y poniendo en peligro a quienes luchan por la justicia, incluso en los países que se dicen democráticos. Luchemos por un mundo en el que la tecnología proteja a los pueblos, no los persiga.